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Quien menos tiene, es quien más da, porque da lo poco que tiene sin esperar nada a cambio

Compartir fraterno desde la acogida parroquial de Cáritas Nuestra Señora de Aránzazu de Vicaría VIII.

 

Cáritas Madrid. 1 de febrero de 2018.- En la acogida de nuestra pequeña, y querida, Parroquia de Nuestra Señora de Aránzazu, hemos celebrado en la tarde del lunes 29 de enero un acto simbólico, pero muy significativo.


Una modesta merienda que las “chicas de oro” han preparado para compartir con la gente de nuestra acogida, nuestros amigos, a los que intentamos ayudar a paliar y superar sus muchas carencias y necesidades en el día a día.


Queríamos compartir con ellos, aparte de la merienda, claro está, su visión de nuestra acogida, que nos dijeran que es lo que mejorarían, que es lo que piensan. Poco a poco, empezaron a surgir los comentarios, las opiniones, las vivencias. Todos querían agradecernos lo que hacemos por ellos, se sienten acogidos no solo por las ayudas, sino por la cercanía, porque les escuchamos, porque compartimos sus problemas y de alguna manera los hacemos nuestros. ¿Agradecernos? Y sin embargo, quien debe estar agradecido, somos los que les acogemos, porque nos han enseñado la realidad de nuestro barrio, que seguramente habíamos oído pero que desconocíamos en su crudeza o que, a pesar de ser en nuestro entorno más cercano, no nos habíamos fijado.


Hemos comentado las anécdotas que se producen en la espera, donde han forjado amistades. Y nos han vuelto a dar una lección. G., ofreció su casa a M. y L. cuando no tenían para ducharse. S., a pesar de lo poco que tiene, de las estrecheces en las que vive, ha acogido a una amiga, quien lógicamente necesita ayuda hasta para regularizar su situación. FJ., que no tiene ni para una bombona de butano, pero que sin embargo tiene para acoger a otra persona en su casa.


Eso sí lo sabíamos, quien menos tiene, por el contrario es quien más da, porque da lo poco que tiene sin esperar nada a cambio, por sincero amor, aunque no lo sepan.


Así que está claro quién debe estar agradecido, nosotros a ellos, porque en cada uno de estos actos, nos enseñan donde está el amor de Dios que todos buscamos.


ACOGIDA DE CARITAS

Parroquia de Nuestra Señora de Aránzazu, Madrid.