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“Para ser feliz no hace falta tener muchas cosas”

Testimonio de María Jesús, voluntaria de Cáritas Vicaría IV.


Cáritas Madrid. 22 de febrero de 2018.

-La primera sensación que tienes cuando conoces a Chus es muy buena, te parece que la conoces de toda la vida, es una persona muy cercana, dulce, sensible, que transmite paz. Un encanto de mujer.


Chus está casada, tiene un hijo de 11 años y vive en Vallecas desde hace unos 15 años. Tiene 45 años, aunque parece más joven. Está en el paro, entre otras razones porque le cuesta encontrar un trabajo con la flexibilidad suficiente para poder cuidar a su hijo y prestarle la atención que requiere.


Estudió Filología francesa, luego hizo secretariado bilingüe con taquigrafía, trabajó en el Ayuntamiento de Salamanca tramitando subvenciones de la Unión Europea y en el Departamento Jurídico y cuando se quedó sin trabajo se vino a vivir a Madrid.


Siempre tuvo la inquietud por ayudar a los demás y al encontrarse con tiempo libre, se decidió y dio el paso, con la intención de utilizar sus conocimientos y aprovechar su experiencia para ayudar a los demás y ser útil.


Chus conoce muy bien la situación del barrio de Vallecas y todas las problemáticas que existen en el mismo con los inmigrantes y personas necesitadas y sin recursos.


La empezó a llamar la atención Cáritas porque todas las mañanas veía pasar a la furgoneta que iba a la Cañada Real.


Se informó por Internet, acudió a la charla institucional de Cáritas y a la semana ya estaba trabajando en el área de voluntariado. Se ocupa del portal del Voluntariado, dando de alta a nuevos voluntarios, poniendo al día la aplicación, escaneando, actualizando los archivos y las fichas, etc. También ayuda en la preparación del día de Caridad y en cualquier tarea que se la solicita, siempre dispuesta con una sonrisa.


Al principio tenía la idea de trabajar con niños, pero por los horarios de las actividades no le ha sido posible, aunque está muy a gusto y contenta con lo que hace en la Vicaría IV.


Acude a la Vicaría IV todos los martes y jueves por la mañana y allí trabaja con Amparo, también voluntaria de Cáritas, mayor y aquejada de parkinson, con quien tiene una relación buenísima, la cuida como una madre, bueno, como dice ella, “se cuidan mutuamente”. Valora muy positivamente el ambiente que se respira en la Vicaría IV, donde desde el primer día se sintió muy bien acogida.


Tienen épocas con más trabajo que otras, como a primeros de año cuando se incorporan nuevos voluntarios o empiezan nuevos proyectos. Las temporadas más tranquilas las aprovecha para poner en orden los archivos.


Chus se siente muy satisfecha con lo que hace, se siente útil y ve que se reconoce su trabajo. Dice que hacía mucha falta revisar el portal del Voluntariado, mantenerlo actualizado y seguir trabajando en él. Como siempre hay altas, bajas, formaciones nuevas, datos incompletos en las fichas, nueva documentación etc… El trabajo no falta. La aplicación “está muy viva” y necesita de una actualización casi diaria.


Lleva ya dos años como voluntaria de la Vicaría IV de Cáritas y animaría a todo el mundo a participar en actividades parecidas. Dice que, egoístamente, cuando ayudas, te ayuda más a ti, te aporta un beneficio importante y si tu estás bien puedes ayudar más y mejor. Cuando ves los problemas de los demás empatizas mejor con ellos.


Para Chus es mucho más importante el calor humano, el cariño que se da a los demás que las cosas materiales, para ser feliz no hace falta tener muchas cosas.


Dice que el barrio de Vallecas se implica mucho en ayudar a los más necesitados, es muy solidario. También ve una buena disposición a ayudar en las parroquias del barrio.


Hay mucha necesidad de nuevos voluntarios en Vallecas y Chus anima a todo el mundo a dar el paso de colaborar con Cáritas, experiencia con la que seguro salen ganando y enriquecen sus vidas. 


Damos las gracias a Chus por su tiempo y dedicación. La felicitamos por su humildad y paciencia y le agradecemos que todos los días llegue a Vicaria con una sonrisa.