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Osoro nos llama a practicar la caridad desde la cultura del encuentro y nos recuerda que el Amor de Dios “es universal”, “no es excluyente”

El cardenal arzobispo de Madrid Carlos Osoro impartió ayer una conferencia en el Club Siglo XXI sobre el tema 'Retos y propuestas del Papa Francisco' donde recordó que “Dios es Amor” y “la cultura del encuentro -a la que nos ha llamado el Papa- comienza por esta acogida”.

 

Caritas Madrid. 29 de mayo de 2019- La semana pasada un incendio afectó a la cubierta de la parroquia de Santo Domingo de la Calzada de Cañada Real. Este incidente hizo que el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, cambiara sus planes para el domingo.  “Me marché allí a decir misa a las 10:00h y me encontré con un muchacho que me preguntó: ¿Usted me puede bautizar?”. Yo le contesté: “Claro que puedo”. Esta historia, revelada ayer por el arzobispo de Madrid, no acaba aquí:  "Anoche muy tarde a las 23:00 horas recibí a este muchacho, un tipo excepcional”. El cardenal Carlos Osoro explicó entonces que proporcionó a este chico varios materiales para que empiece su preparación para el bautismo; eso sí, sin que parezca que tenga que sacarse “unas oposiciones a notaría”.

 Con estas palabras contó ayer el arzobispo de Madrid esta anécdota en el Club Siglo XXI, en un coloquio organizado por la Comisión de Debates sobre el tema 'Retos y propuestas del Papa Francisco'. Y lo hizo para recordar a un concurrido público que “Dios es Amor” y “la cultura del encuentro -a la que nos ha llamado el Papa- comienza por esta acogida”. Osoro realizó un análisis de la persona, el pensamiento y las propuestas de Francisco en su pontificado y señaló que el Papa "nos ha sorprendido con una hoja de ruta par ala iglesia marcada " y los cinco desafíos que ha trasladado a los cristianos y que son: difundir la “alegría del evangelio”, cuidar nuestra casa común, proteger a la familia y a los jóvenes, atender a la llamada a la santidad y construir la cultura del encuentro.

 

La cultura del encuentro

Osoro detalló cómo Francisco nos ha llamado a ejercer la caridad desde la cultura del encuentro. ¿En qué consiste esta cultura del encuentro? "Dios ve siempre en cada persona un núcleo de belleza imborrable. Esta es la cultura del encuentro", afirmó. El purpurado puso además algunos ejemplos de ejercicio de la cultura del encuentro a la que nos llama el Santo Padre como el recogido en la parábola del buen samaritano: “La caridad en la línea del ejercicio del buen samaritano es una mirada conmovida por el sufrimiento del otro”. Para hablar de esta cultura del encuentro, que debe marcar nuestro ejercicio de la caridad, el cardenal recordó también el mandamiento que Jesús dio antes de despedirse de los discípulos, “amaos unos a los otros como yo os he amado”, para señalar así que “la fuerza del amor de Dios es universal” y “no es excluyente”.

 

Las fronteras

“El Papa cree que todo ser humano tiene derecho a pasearse por esta tierra. Dios nos ha concedió a todos ese pasaporte para pasearte por esta tierra. Y nos tenemos que preparar para esto. Y no nos preparamos poniendo fronteras. Esa es la solución más fácil, pero no es la solución cristiana.  La mayoría de las personas que vienen de otros países tienen hambre, a veces huyen de las guerras. No se arregla poniendo muros y cerrando puertas", respondió el arzobispo de Madrid al ser preguntado expresamente por la posición del Papa ante los flujos migratorios.  

 

Osoro llamó a practicar la cultura del encuentro, de la “acogida”, ante las nuevas realidades sociales como la soledad de las personas mayores o la tendencia al suicidio entre los jóvenes. Y apuntó: “Sólo desde el amor y la caridad nos humanizamos”. Osoro lamentó la lacra de la trata de personas y reclamó de nuevo «una sociedad que vuelve a poner en el centro al ser humano, que no se sirve del ser humano”.


La caridad política

El arzobispo de Madrid también quiso llamar desde el atril del Club Siglo XXI a ejercer la caridad política para construir “puentes y estructuras”. En este punto y preguntado al respecto, señaló que, no hay un partido político propiamente cristiano y “no debemos dar siglas”. Afirmó entonces que los cristianos deben «votar en conciencia para lograr lo más próximo de lo que nos pide el Señor». En este sentido, el purpurado defendió la libertad religiosa y reclamó al Estado que garantice este derecho, señalando la diferencia entre un Estado laico y uno aconfesional como el nuestro.

 

La familia, "un bien social"

Osoro llamó a los presentes a defender y cuidar la familia: “Las cosas más importantes de mi vida las he conocido con mi familia, con mis padres y hermanos. La familia es un bien social. Una política que no defienda la familia no sé qué tiene de moderno; supone no haber entendido ni leído nada de la historia de la humanidad”. Al igual que en la familia, Osoro puso la mirada en el matrimonio: “Tenemos que proteger y ayudar a conservar el amor conyugal” y sustituir la “pastoral de los fracasos” por la del “crecimiento del amor conyugal”. También llamó a los presentes a ilusionar a los jóvenes “estando al lado de ellos, dejando que sean protagonistas, no dándoles hechos precocinados por nosotros".


El cuidado de la Casa Común

El arzobispo de Madrid recordó que el papa Francisco, además de invitarnos afrontar «una nueva etapa evangelizadora» y a construir la cultura del encuentro, nos ha llamado a asumir el «desafío urgente de proteger nuestra Casa Común». El cardenal hizo suya la petición del Santo Padre a través de Laudato Si' de hacer una conversión ecológica, recordando también en varias ocasiones que «no hay ecología sin una adecuada antropología”. En este sentido, Osoro apostó por «poner al hombre en el centro» para hacer frente al «imperio del paradigma tecnológico» y al «antropocentrismo moderno». Ya en el coloquio, preguntado por los #FridaysForFuture, el cardenal afirmó que «los movimientos que se hagan a favor de la protección (el medio ambiente) son buenos, pero lo que está a veces en cuestión es el ser humano, que lo hemos descentrado”. 

 

Osoro también recordó que el Papa nos ha llamado a la santidad a todos los cristianos, que no deben «conformarse con una existencia mediocre, licuada».