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«Nuestro objetivo es alegrar el atardecer de la vida»

Encuentro de la Mesa de los Mayores presidido por el vicario episcopal de Acción Caritativa,  Javier Cuevas, con el objetivo de de impulsar y fortalecer la pastoral de los mayores.


Cáritas Madrid. 16 de febrero de 2019.- La sede del Arzobispado ha acogido este miércoles, 13 de febrero, un encuentro de la Mesa de los Mayores. Convocado por la Vicaría de Acción Caritativa, tenía el objetivo de impulsar y fortalecer la pastoral de los mayores. La mesa, presidida por el vicario episcopal de Acción Caritativa, Javier Cuevas, y moderada por el asesor para la pastoral de mayores, José María Lorca, ha contado con las aportaciones de Rosario Paniagua, profesora y experta en mayores, y de Cristina López Heredia, de Cáritas Diocesana de Madrid.

«Es muy importante contemplar al anciano como una persona, y acompañarle desde el nacimiento hasta la muerte». Con estas palabras, Cuevas ha destacado la trascendental misión del mayor, centrada en «transmitir su experiencia vivida», de manera que «pueda ayudar a las nuevas generaciones a encontrar el sentido a su vida».

De la mano de santa Ana y san Simeón

La oración inicial, guiada por el asesor para la pastoral de mayores, ha centrado su plegaria en santa Ana y san Simeón, patronos de Vida Ascendente. Por medio de ellos, ha subrayado el sacerdote, «damos gracias a Dios» y «le pedimos que nos ayude a ubicarnos en la vida con actitudes positivas, a curar heridas y a vivir una atmósfera de bendición continua, hasta que nuestros ojos vean por fin al Salvador».

A continuación, Cristina López Heredia, de Cáritas Diocesana de Madrid, ha hablado de la atención que ofrecen, desde la institución, al mayor y la presencia del mismo en nuestra sociedad. Ha subrayado que 35.963 mayores –con edades comprendidas entre los 65 y los 85 años– viven solos, de una población total de 3.221.824 personas. Una cifra escalofriante, teniendo en cuenta que Cáritas atiende, sumando los 42 arciprestazgos madrileños (conformados por 73 parroquias) y los diferentes proyectos que lleva a cabo la institución madrileña, a 4.397 mayores.

«Deseamos salir al encuentro de los mayores del barrio»

Una serie de números que, sin duda alguna, responden a nombres concretos. Y lo hacen de una manera concreta: mediante el acercamiento a la realidad de los mayores. «Deseamos salir al encuentro de las personas mayores del barrio», ha reconocido López Heredia, «para detectarlas tanto a ellas como a las familias mayores y a las familias cuidadoras». Y lo hacen recorriendo los espacios por los que transitan, contactando con agentes sociales y coordinándose con otras instituciones «sabiendo lo que hacen y lo que no hacen, con complementariedad».

La responsable de Cáritas también ha presentado la labor de la residencia Santa Lucía y de la Fundación Aisana, que tienen como objetivo «hacer presentes a los mayores» y «poder acompañar a aquellos que no tienen familia, intentando ser la familia de los que no la tienen».

«Vale la pena por añadir vida a la vida»

Tras las palabras de la responsable de Cáritas, Rosario Paniagua, profesora y experta en mayores, ha abordado la pastoral y el acompañamiento de los mayores. Y lo ha hecho mediante su propia experiencia en el ámbito parroquial y en el programa El atardecer de la vida, de Radio María. Paniagua ha realizado un recorrido por los principales elementos que se han de tener en cuenta en el acompañamiento a mayores. «Nuestro objetivo es alegrar el atardecer de la vida», ha aseverado, y en ese enfoque general, «hay que atenderlos individual y grupalmente». La persona «ha de estar mirada a distancia corta; cuidar ladrillo a ladrillo antes de mirar la construcción entera». Y, de manera grupal, hay que llevarlo a cabo «para crecer, cambiar el enfoque y ponerlos en contacto con otros grupos afines».

El mayor creyente, ha señalado, «ha de ser acompañado y nutrido en la oración, en la cultura y en el encuentro». Todo «ha de estar cimentado en la fe, con una oración serena, tranquila y silenciosa». En la cultura, «porque es una necesidad y un derecho». Y en el encuentro, «porque el mayor tiene mucha necesidad de compañía y de que se le escuche»

Ante la mirada atenta de todos los presentes, ha hablado del programa que tienen en Radio María, «porque la radio es compañía» y «está paliando mucha soledad». El programa El atardecer de la vida «da compañía, entretenimiento, formación y evangeliza». Como conclusión, ha incidido en la importancia de apostar por los mayores desde un enfoque generalizado: «Es una ambición que está siendo posible porque somos mucha gente, durante muchos años, queriendo lo mismo». Y «vale la pena por añadir vida a la vida».

Y ha terminado con un mensaje que ha recibido y que resume el alfa y la omega de su labor por los mayores: «Estáis acompañando y alegrando mi soledad».

El mandamiento de la alegría

Acto seguido, algunos de los participantes de la Mesa han dado su testimonio para poner en común lo que viven, a diario, desde su realidad.

Federico, del grupo Alabanza con María, ha contado que fueron con un grupo de música a una residencia. Una mujer que estaba allí no se movía desde hacía tres meses y, sin embargo… «Estaba con nosotros cantando la salve rociera y, en un momento dado, comenzó a cantar y a dar palmas…». Lo importante, resalta el voluntario, «es meter alegría en lo que hacemos y sacar la alegría de las personas a las que nos acercamos». Al final, comparte, al unísono con todos los presentes, «es mucho más lo que recibimos que lo que damos».

A su lado, Purificación, voluntaria del mismo grupo, reconoce que «es maravilloso y muy bonito poder ayudar a toda la gente que lo necesita».

Ella lo hace en residencias y hospitales, donde acude cada viernes, y «a la vez que yo llevo la gracia a la gente que está allí, me doy cuenta de cómo en mi propia vida vida actúa la gracia de la mano de la Madre».

Y Demetrio, que colabora en un grupo para la capacitación de animadores culturales en jubilados, revela que «el envejecimiento es una ocasión propicia para ayudar»; a la vez que descubre que «no hay suficientes voluntarios para llegar a todas las realidades, pero muchos jubilados, cuando se jubilan, se preguntan lo que van a hacer ahora».

Una experiencia que cambia la vida

Entre los presentes también está Mercedes, de Vida Ascendente. «Llevamos nuestra vida a las parroquias, mayores, jubilados y a las residencias». Es un trabajo «muy enriquecedor», donde descubres que «lo importante es que las personas dialoguen mediante el Evangelio».

Y es una gran «riqueza y una delicia», reconoce, y «al final te hacen siempre la pregunta: ¿Cuando vuelves?». Y «ahí reside nuestra alegría de poder hacer a las personas un rato agradable».

El padre Nacho ha compartido su experiencia en la residencia de las hermanitas de los hermanos desamparados. «Allí se preparan dos festivales donde los protagonistas son los ancianos, se sienten válidos y protagonistas, y nos hacen pasar un rato gozoso y lleno de ternura». Admite que «uno se sorprende al ver que todo lo hacen ellos», e insiste en la necesidad de «revitalizar sus capacidades» porque «es una experiencia muy gratificante que se puede extrapolar a nuestra vida».

Y Javier, tras 35 años dedicando su vida al lado de los más necesitados, ha confesado que «las entrevistas más bonitas han sido las que han estado cargadas de silencio». Por tanto, «hay que estar al lado de ellos, dejándoles hacer, conscientes de sus capacidades, pero sin abandonarlos...».

Si tú crees que el mayor puede, ha concluido Rosario, antes de convocarse para la siguiente Mesa, el mayor se lo cree: «O nos lo creemos nosotros, o ellos no se lo creen».

Fuente: www.archimadrid.org