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Mirar la vida con bondad porque soy Hijo de Dios

Comienza la Escuela de Vida en el Barrio de Salamanca en Cáritas Vicaría II con una asistencia de 48 personas, en la parroquia Nuestra Señora del Pilar, acompañados por el sacerdote Agustín Rodríguez Teso.

 

Cáritas Madrid. 13 de mayo de 2015.- No es nada idílico ni romántico sumergirse en el mundo de los pobres. El mundo de los pobres no es un mundo tierno, mas bien a Dios le chirría tanto sufrimiento desgarrador. O bien encuentro sentido a mi presencia en ese mundo o sencillamente, acabo rompiéndome como voluntario y persona. Los cristianos, sabemos que somos criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios y eso, desde nuestras contradicciones y fracasos,nuestras fealdades y suciedades (ya sea desde levantarme por la mañana y ver mi cara en el espejo y deprimirme o todas mis coherencias y manchas en mis actuaciones como persona...) nos tiene que llevar a vivir la plena confianza y gozo de que a pesar de ser gente corriente con nuestras pobrezas, Dios nos constituye como hijos para poder ver la realidad con sus propios ojos, no porque nos lo hayamos ganado a pulso, sino porque, como afirma la liturgia pascual, " Y vio Dios que era bueno"...


Esta condición de ser hijos por herencia divina, me implica dos aspectos en esa experiencia de Dios:


1- Por un lado, descubrime que mi identidad, lo que soy como persona, se modela cada día desde una relación referenciada con los demás.Esto es: soy y me constituyo desde el otro. Ejemplos: soy hijo porque me engendraron mis padres, soy esposo porque tengo esposa, soy padre porque tengo hijos, soy vecino porque vivo en mi portal con otras personas, soy bajo porque hay otros más altos que yo, soy voluntario porque participo en Cáritas con otros voluntarios..,según me relaciono, me constituyo en lo que soy.


2 - ¿Qué es lo que suele ocurrir? Que en vez de vivirme como hijo y relacionarme como hermano con los demás y ver la realidad desde los ojos de Dios, y vivir la fraternidad con todos especialmente con los pobres, pues me paso la vida defendiéndome, poniendo vallas y alambradas en Ceuta, en Europa en general, y poniéndome alambradas en mi propio corazón, y eso me separa de algunas personas que son en el fondo como yo. Y eso me hace estar a la defensiva, criticando, encasillando a los que me molestan, generando barreras, practicando eso de " quien da primero, da dos veces". De cebarnos y linchar moralmente al que pillamos públicamente que se ha corrompido, que eso está mal, pero de ese pecado público en cierta medida, yo también he participado con mi complicidad o con mi admiración e idolatría hacia esos comportamientos públicos moralmente repudiables.Y esto pervierte nuestra identidad, nuestro ser hijos de Dios. Estamos hechos para el encuentro con el otro, sea del país o religión que sea y piense como quiera.


Leyendo nuestra vida a la luz del relato del profeta Oseas, Dios nos recuerda que hagamos memoria, que no nos olvidemos que también nosotros fuimos extranjeros; que nosotros también generamos pecado estructural y pecados con nuestras acciones u omisiones frente al sufrimiento y la realidad de los demás pueblos y culturas de nuestro planeta. Que Dios nos salva de ser no compadecidos a ser compasivos, de ser no pueblo a ser hijos de Dios, si vivimos la bondad de mirar con sus ojos la vida y reconocernos como hijos suyos.Nadie es más que nadie.Si unos vivien muy bien y acomodados es a costa de explotar a los demás, que son como yo. La Eucaristía también nos lo recuerda antes de comulgar, para que no se nos olvide: " Señor, no soy digno de que entres en mi casa..."


Esta jugosa reflexión experiencial, nos compartió el sacerdote Agustín Rodríguez Teso en este nuevo camino abierto en Cáritas de la zona del barrio de Salamanca, en la parroquia del Nuestra Señora del Pilar, con una asistencia de 48 personas.