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“Mi novio me pidió que me quitara a mi bebé. Me dijo que él no quería tener niños”

Guadalupe sabe bien que ser madre no es facil. Ha comprobado lo que cuesta  encontrar un empleo que le permita cuidar de su hija y ya ha visto cómo le cobran más por una habitación por tener un bebé. Pero ella mira para delante cada día sin perder la sonrisa. Con motivo del 8M, Día de la Mujer, cuenta cómo hace seis mese le cambió la vida: "No me arrepiento de nada".


 

En la imagen: Guadalupe posa junto a Daniela en la sede de Cáritas Madrid

 


Cáritas Madrid. 7 de marzo de 2020.- Guadalupe llegó de Nicaragua hace cuatro años. En 2018, cuando estaba trabajando, sin contrato, se quedó embarazada de su pareja. “Me pidió que me quitara a mi bebé. Me dijo que él no quería tener niños”, recuerda Guadalupe. “Me llevó incluso un día al médico asegurándome que era para ver cómo estaba el bebé, pero cuando llegué a la consulta y supe que era un médico abortista decidí irme y apartarle de mi vida para siempre. Esa fue la última vez que le vi”, afirma.


A pesar de todas las dificultades, Guadalupe siguió adelante con su embarazo. A mitad de la gestación se quedó sin trabajo, sin casa y sin ningún ahorro. Es entonces cuando unas monjitas le hablaron de Cáritas. “Fui a la Cáritas de mi parroquia y ese mes ya me ayudaron a pagar una habitación. Al mes siguiente me llamaron para decirme que había una habitación disponible en el Hogar Santa Bárbara”.


Guadalupe no olvidará aquel día, el 17 de septiembre de 2019, porque aquella llamada fue el mejor regalo de cumpleaños que asegura haber tenido. Al día siguiente estaba con sus maletas en el Hogar; una semana después nació Daniela.


En este tiempo no sólo ha podido atender a su bebé en un ambiente familiar, alegre y seguro; también ha tenido oportunidad de realizar un curso de cuidado de personas mayores o dependientes. Este mes tendrá que dejar el Hogar Santa Bárbara (cuando los bebés cumplen seis meses deben salir), por eso ya está buscando un lugar donde vivir y un trabajo. Guadalupe es consciente de que buscar un empleo que le permita cuidar de su hija va a ser difícil y también ha comprobado que le cobran más por una habitación por tener un bebé, pero mira para delante con una sonrisa. “No me arrepiento de nada, estoy segura de que saldré adelante junto a Daniela”, afirma.