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Los jóvenes se compromente con las personas más necesitadas

Estudiantes de distintos centros educativos colaboran con uno de los centros residenciales "Santa María del Parral".

 

Cáritas Madrid. 9 de junio de 2016.- Cáritas Madrid ofrece diversas respuestas al problema fundamental de la vivienda como eje central en el proceso de la normalización social. Promovemos diversos espacios residenciales donde acompañamos a las familias en su proceso de intervención.


Son centros residenciales de alojamientos temporales tutelados cuyo objetivo es la prevención de las situaciones de exclusión social de personas y familias residentes.


Se desarrolla una intervención psicosocial con las familias para la recuperación de habilidades que permitan la plena autonomía y su retorno a una vivienda normalizada.


El equipo de cada centro está compuesto por técnicos sociales, religiosas de diversas congregaciones y personas voluntarias que realizan un acompañamiento individual, familiar y grupal.


La finalidad es el desarrollo de la persona y la familia en las diferentes áreas deficitarias (empleo, economía, vivienda, desarrollo personal, salud...) que impulse la consecución de aquellos objetivos que permiten una mejora psicosocial.


En concreto, hoy nos acercamos al Centro residencial de Atención al Menor y su Familia "Santa María del Parral" donde nos encontramos que son módulos habitacionales tutelados para familias monoparentales con menores a su cargo, hasta dieciséis años, cuyo objetivo es la prevención de las situaciones de exclusión social de personas y familias residentes.


Todos los viernes por la tarde se realizan actividades con 37 niñas y niños del residencial, hasta los 13 años. Estas actividades de ocio y tiempo libre están preparadas por jóvenes voluntarios de varios centros educativos, en concreto del Colegio San Buena Ventura, de los Franciscanos Conventuales, y de 1ª y 2º de Bachillerato del Colegio Jesús Maestro, de la Compañía Santa Teresa de Jesús. Estos jóvenes se organizan en grupos para hacer actividades en función de las edades se los menores.


Tanto los niños del residencial como los jóvenes voluntarios están deseando que lleguen los viernes por la tarde, para poder pasar un rato ameno y a la vez formativo, donde lo importante es crear un espacio de esperanza.