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Las ayudas a las familias desde las parroquias no cierran, se reinventan

Los voluntarios de Cáritas Diocesana de Madrid de la zona de Pozuelo-Aravaca han trasladado gran parte de su labor a sus casas y, coordinados con los párrocos, siguen atendiendo a las familias que recurren cada día a nosotros.


Cáritas Madrid. 6 de abril de 2020.- En estos momentos tan difíciles que estamos viviendo, debemos quedarnos en casa y extremar las precauciones, pero también es necesario seguir prestando atención a las personas más débiles y vulnerables.

Los templos están cerrados, se oficia el culto transmitido por Youtube, sin posibilidad de dar los Sacramentos, pero las parroquias se reconvierten para seguir prestando la ayuda habitual a los más necesitados, con todas las medidas de precaución exigidas por Sanidad. Si ya antes de la crisis del Covid-19 se atendía a muchas familias, ahora, que ha aumentado la cifra de personas en desempleo, el apoyo para la cobertura de las necesidades básicas cobra especial importancia.

Los voluntarios de Cáritas Diocesana de Madrid de la zona de Pozuelo-Aravaca han trasladado gran parte de su labor a sus casas: analizan la situación y necesidades de las familias y las citan con intervalos de 15 minutos en las parroquias. Allí son los sacerdotes quienes les entregan la comida y enseres deprimera necesidad previamente recibidos de donaciones de vecinos, restaurantes o adquirida por Cáritas.

De esta forma, durante la última semana de marzo, la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Pozuelo Estación) ha distribuido comida para 30 familias, la Asunción Nuestra Señora (Aravaca) lo ha hecho para  70 familias y su homónima Asunción Nuestra Señora (Pozuelo Pueblo) para 45 familias.

Campañas ante la Emergencia del coronavirus
Además de las ayudas canalizadas a través de las parroquias, Cáritas Diocesana de Madrid también ha desarrollado iniciativas adaptadas a las posibilidades de actuación y las nuevas necesidades.Una Red de Atención Telefónica, junto al Arzobispado, que atiende las 24 horas, con tres teléfonos para atender necesidades básicas, acompañar a personas que atraviesan situaciones de necesidad, soledad, o incluso para situaciones de duelo, crisis o confusión. También se ha puesto en marcha la 
Campaña de solidaridad vecinal  “Quiero ser tu Vecino de Apoyo” con la que esperamos crear una tupida red de vecinos solidarios para atender desde la cercanía a las personas que, debido al confinamiento, estén necesitando ayuda.

Como dice el Papa Francisco en la bendición Urbi et Orbe del pasado 27 de marzo: “Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes, corrientemente olvidadas, que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros/as, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21)”.