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La importancia del trabajo día a día de las personas voluntarias

Encuentro de voluntariado en el arciprestazgo de Nuestra Señora de las Victorias de Cáritas Vicaría VIII.

 

Cáritas Madrid. 9 de febrero de 2018.

-En el Centro Arciprestal de Rosendo Conde, 4, en el distrito de Tetuán, nos reunimos un grupo de voluntarios de las cinco parroquias del arciprestazgo Nuestra Señora de las Victorias de Cáritas Vicaría VIII para encontrarnos, conocernos mejor, compartir experiencias y reflexionar sobre nuestro voluntariado y aunar experiencias teniendo presente la llamada de la campaña de Cáritas: “tu compromiso mejora el mundo”.


Este año quisimos invitar a voluntarios/as de diferentes proyectos de Cáritas Madrid para que nos contaran su experiencia y descubrir cómo con nuestro compromiso diario de voluntariado vamos mejorando el mundo.


Nos acompañaron voluntarios del Centro de Tratamiento de Adicciones (CTA), del de información y acogida a personas sin hogar (CEDIA), del Centro de Mujer Luis Vélez de Guevara y del Hogar Santa Bárbara. En los cuatro casos, la mesa redonda que se formó resultó interesantísima especialmente por las implicaciones de los voluntarios y por dar a conocer su encomiable trabajo del “día a día”:


Sacamos varias conclusiones importantes de cada testimonio:


De CEDIA, Manuel nos contó que los voluntarios comienzan siempre por la lavandería y eso nos enseña que en Cáritas estamos en los lugares sencillos y humildes y que como nos dice el papa Francisco, “la Iglesia tiene que oler a oveja”.


Cecilio y Juan Manuel nos acompañaron del CTA y nos hablaron de la importancia de la coordinación de todo el equipo para mejorar nuestras atenciones y acompañamientos. Además también nos mostraron lo importante de llevarnos bien como voluntarias y transmitirlo así a los demás.


Del Hogar Santa Bárbara estuvo Matilde y nos ayudó a reflexionar sobre la necesidad de que el voluntario ocupe su justo lugar, que nos arremanguemos para colaborar en lo que haga falta y sobre todo que sepamos reconocer nuestras limitaciones.


Por último, Pilar, del Centro de Mujer Luis Vélez de Guevara, nos mostró la importancia del respeto profundo, acoger sin invadir a la persona, que ella sea la que dé el primer paso.


Terminamos la mañana celebrando la Eucaristía y compartiendo lo que nos había quedado de cada experiencia. En un círculo expresamos el sentimiento que nos había removido por dentro durante la mañana y que nos ponía en camino. En una flecha escribimos cuál es ese camino, a qué me mueve, qué dirección me indica. Todo eso lo pegamos en un mural con la silueta del mundo como reflejo de nuestro compromiso por mejorarlo.


Finalizamos compartiendo un pincho de tortilla y motivados para continuar con nuestra labor como voluntarios de Cáritas.