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La fiesta del Baustimo del Señor

La fiesta del Bautismo del Señor, cierra el tiempo de Navidad. Desde mañana comenzaremos el Tiempo Ordinario hasta la llegada de la Cuaresma.

 

Cáritas Madrid. 13 de enero de 2019.- Hemos celebrado el naicimiento de Jesús manifestado a los judíos. Hemos celebrado su epifanía a todos los pueblos. Hoy celebramos la misión y el modo de realizarla de ese niño que hemos visto nacer.

 

El Bautismo de Jesús es la presentación del Hijo amado. En Él comienza la etapa decisiva de la Historia de la Salvación. El tiempo se ha cumplido. Parece que el tiempo presente, pasado y futuro se mezclan. Se habla de un presente mirando al pasado y previendo el futuro. Hoy se rasga el cielo y llegará el momeno que se "rasgue" el velo del Templo. Jesús es presentado por el Padre. ¡Escuchadle!

 

El evangelio que se nos proclama es el bautismo de Jesús por Juan de Lucas. Hay nerviosismo en los que oyen al Bautista. Hay seguridades y profecías en la boca del mismo. Y hay teofnaía de la Trinidad santa en el bautizo de Jesús. No cabe duda, el cielo entero abierto y las Tres Personas Dividas que se muestran para refrendar la misión y el modo de realizarla. Es un canto de amor del Padre hacia el Hijo.

 

Hoy lo celebramos con gozo, gracias a que nosotros también fuimos bautizados. En el nombre del Señor Jesús, recibimos el Espíritu y podemos cantar al Señor por la vida regalada y por la misión encomendada. Muchos la viven con fidelidad.

 

Oración: Gracias por mi bautismo

Gracias, Señor, porque un día mis padres decidieron bautizarme.

Sólo Tú sabes qué les movía, cómo era su fe y qué pretendían,

pero me hicieron el mejor regalo de la vida,

porque vivir contigo es tener un tesoro para siempre.

 

Tú, Señor, pones color a mis grises rutinas.
Tú llenas mis soledades de presencia.
Tú fortaleces mis fragilidades.
Tú sacas siempre de mí mi mejor yo.
Tú cambias mis egoísmos en generosidad.

Tú transformas mis resentimientos en perdón.

Tú conviertes mis prisas en sosiego,

Tú elevas mis relaciones a la categoría de encuentros.

Tú Señor, transformas mis intolerancias en aceptación.

Tú envuelves mis miedos en confianza y fortaleza.

Tú magnificas mi trabajo, convirtiéndolo en misión.

Tú acompañas cada minuto de mi vida, planificando mi existencia.


Yo no hice nada para merecer este regalo, de que tu vida esté entretejida con la mía, me regalasteis la fe y esa ha sido mi mejor lotería, mi brújula, mi meta, mi seguro y mi gran compañía,

Gracias, Señor, hoy quiero darte las gracias por todos los que a ti me fueron presentando, por mis padres, maestros, familiares y educadores que se atrevieron a ilusionarme con la seguridad de tu existencia.


Mientras tantos amigos míos viven sintiéndose huérfanos, yo tengo la certeza de que me tienes abrazado, de que conoces todos mis quehaceres, miedos y sueños y de que, contigo al lado, mi vida es más fácil y más solidaria.


Tú, Señor, potencias lo mejor de cada uno, tienes para nosotros grandes sueños y tu deseo es que vivamos una vida plena y feliz.


Gracias por incluirme en tu Iglesia, para juntos construir tu Reino.