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 La clave de todo está en querernos

Ana nos cuenta su experiencia como voluntaria, durante 17 años, en la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica"

 

Cáritas Madrid. 27 de marzo de 2017.- Soy Ana, voluntaria de la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Ana" y me piden que os escriba mi experiencia como voluntaria de este proyecto.


Pues bien, quiero hacer un resumen agradecido de mi paso por la casa.


Agradeciendo a Dios la suerte de participar en este genial proyecto, y agradeciendo a la Casa, a todas las personas que aquí encontré desde finales del año 2000 hasta hoy.


Me acogieron con verdadero cariño y ensancharon mi corazón, porque la verdad es que tenía mis miedos ante lo desconocido.


Empecé viniendo los fines de semana. Era cuando yo podía y cuando más lo necesitaban.


Por entonces, en la Casa de Acogida nos encontrabamos personas enfermas de SIDA, a veces en fase avanzada. Muy duro ver que se nos iban por la enfermedad, que sus posibilidades eran tan mermadas.


Lo bueno es que nunca faltó el clima de cariño y calor humano. Sobrevivía la Esperanza.


Con el tiempo, y gracias a los retrovirales, los residentes  fueron a mejor. Cáritas abrió el Proyecto a otro tipo de perfiles.


Ha sido, a lo largo de los años, un cambio muy positivo; y una gozada ver que podían colaborar en las tareas de la casa, hacer cursos, superar adiciones, integrarse en trabajos, vivir en pisos…


Aún no he dicho que conocí la Casa de Acogida por medio de un Padre Jesuita a quien comenté mis inquietudes. También doy gracias a Dios por este encuentro providencial.


He recibido muchísimo más de lo que he podido dar en este voluntariado. No sospeché que, en lugar de costarme sacrificio, me iba a sentir como en familia.


En fin, hay sentimientos que superan las expresiones. Yo creo que la clave de todo está en querernos. De ahí que nazca optimismo y esperanza en medio de los problemas.


He disfrutado con tantas vivencias la alegría de nuestras fiestas en la Casa, cumpleaños, salidas, etc.


Pues nada más. Solo hacer hincapié en lo que antes apuntaba “la clave está en querernos”.


La clave para ser feliz y para seguir caminando hasta ese “atardecer de la vida en que nos examinarán del amor”.