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La Casa de Acogida San Agustín y Santa Mónica ya funciona en su nueva ubicación

La Casa, ubicada en la calle Antonio González Porras, cuenta con 19 plazas para personas en situación de exclusión social a las que ofrece un espacio residencial. Su clima familiar y el acompañamiento socioeducativo permite a las personas que allí conviven sentirse valoradas, desarrollar su autonomía personal y mejorar su integración social.


Cáritas Madrid. 16 de julio de 2019.- La Casa de Acogida San Agustín y Santa Mónica ya está en su nueva ubicación de la calle Antonio González Porras, 19.

Este proyecto de carácter residencial tiene como misión ofrecer a personas en situación de exclusión social un espacio residencial con un clima familiar y de acogida, y un acompañamiento socioeducativo, que les permite sentirse valoradas, desarrollar su autonomía personal y mejorar su integración social.


La intervención que se realiza tiene un fin educativo e individualizado, ya que cada residente presenta problemáticas muy distintas. Está basada en la persona, incidiendo en los factores que influyen en su situación de exclusión social y potenciando los recursos, capacidades, habilidades y apoyos que favorezcan su proceso de reinserción.

 

En la Casa de Acogida trabajamos desde una perspectiva biopsicosocial, entendiendo la intervención de forma integral, teniendo en cuenta todas las dimensiones de la persona (salud, características psicológicas, convivencia, apoyos sociales, relación con el entorno…).

 

Pero no solo se trabaja de forma individual con las personas que acogemos en San Agustín y Santa Mónica, la integración de los residentes en el barrio y su relación con el voluntariado es una parte fundamental del acompañamiento. Por su parte, el voluntariado hace una labor fundamental en la Casa. Las personas voluntarias son formadas y acompañadas por el equipo contratado y desempeñan una función básica en la integración y acogida de la población atendida en la Casa, aportando normalización en las relaciones, siempre diferentes a las que pueden establecer profesional y residente.

 

La implicación personal de los residentes en su propio proceso es un principio fundamental en la metodología de intervención educativa. Por su parte, la participación cotidiana de los residentes en la vida de la Casa es uno de los instrumentos educativos principales del proyecto, aportando en el día a día y también a través de las asambleas periódicas que se realizan y cumplimentando las encuestas de satisfacción para llevar a cabo una mejora continua de la atención.

 

La Casa cuenta con 19 plazas, de las cuales 6 son de corta estancia (hasta dos meses), 9 de larga estancia (hasta 24 meses), 4 están convenidas con Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid) y destinadas a Patología dual (2 plazas, hasta 4 meses de estancia) y a Deterioro psicosocial (2 plazas, hasta 12 meses de estancia).

 Desde 1997, la Orden de San Agustín apoya muy especialmente este proyecto que cuenta con 35 personas voluntarias y tres hermanas de la congregación AMICO.