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La Caridad no se para… tampoco en el Servicio Diocesano de Empleo

Aunque la pandemia nos ha obligado a suspender los cursos y buena parte de nuestra actividad, el Servicio de Empleo de Cáritas Diocesana de Madrid sigue acompañando a las personas en sus objetivos laborales y en mucho más.



Cáritas Madrid. 16 de abril de 2020.- Las aulas de los centros de capacitación vacías. Las Empresas de Inserción prácticamente paralizadas. Los despachos de atención individual de la Agencia de Colocación, sin actividad para cumplilr con las indicaciones de las autoridades sanitarias. En apariencia, el Servicio Diocesano de Empleo de Cáritas Madrid es otro de los damnificados por el coronavirus, como tantas y tantas empresas y autónomos de nuestro país, que han tenido que suspender su actividad.


Pero lo cierto es que el Servicio Diocesano de Empleo y parte de los voluntarios de los proyectos de empleo territoriales sí mantienen su actividad, con otras formas de trabajar basadas en el teletrabajo. Las tutorías presenciales han dejado paso a los seguimientos telefónicos, ya no sólo con objetivos laborales: el apoyo psicosocial, el interés por el estado de salud de la persona atendidas, por cómo están viviendo esta situación.


Los orientadores laborales de las empresas de inserción han preparado píldoras formativas para asesorar y ayudar en la búsqueda de empleo, para que los trabajadores que siguen su proceso en las empresas de inserción de Cáritas Diocesana de Madrid -a través de la Fundación Labora- Asiscar, Textil Empleo, Moda re- o Carifood puedan aprovechar el tiempo del parón forzoso, formación on line, uso de nuevas tecnologías, incluso reforzar lectoescritura. La Agencia de Colocación y los Centros de Capacitación Laboral de Cáritas Madrid están colaborando para atender la demanda de trabajadores de limpiadores, teleoperadores, de cuidadores de personas dependientes… que ha ocasionado la pandemia. El 50% de nuestros Servicios de Orientación e Información para el Empleo (SOIE) sigue en funcionamiento, haciendo seguimiento telefónico de las personas atendidas.


Y todos juntos como una red amplia y fuerte, preparamos el escenario post confinamiento, porque la previsión para el empleo no es buena. Orientar a la sociedad y apoyar a los más desprotegidos en las dudas que puedan surgirles para acceder a las ayudas y prestaciones extraordinarias o habituales por desempleo, por ejemplo, mediante una red de asesores voluntarios formados ad hoc; aprovechar tecnologías informáticas para montar una plataforma en la que voluntarios, profesionales y usuarios puedan acceder a contenidos multimedia sobre búsqueda de empleo… Aprovechar el tiempo, innovar, crear cosas que en otras circunstancias, sometidos a la rutina diaria, no se podrían hacer...


Hay cientos de miles de personas sujetas a ERTEs o que han perdido sus empleos, empresas cerradas... Pero hay que tener esperanza. Aunque la esperanza, como decía el filósofo alemán E. Bloch no es la confianza ciega en el futuro, sino un plan de trabajo para construir el futuro deseado. Y en cuanto a trabajar, incluso en tiempos de pandemia, el Servicio Diocesano de Empleo sabe mucho.