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Historia para la esperanza: "de la calle al Residencial JMJ 2011"

Carta de agredecimiento de un matrimonio que fue acogido y acompañado por Cáritas Madrid

 

Cáritas Madrid. 6 de abril de 2017.-Todo empezó cuando, por diferentes situaciones nos quedamos sin techo y sin trabajo, en la calle. Por suerte y ayuda de Dios, llegamos al proyecto de personas sin hogar de Cáritas Madrid (CEDIA) donde fuimos acogidos por personas maravillosas que nos han orientado, apoyado, guiado para salir adelante y que sobre todo en esos primeros momentos, se empeñaron en que olvidáramos lo doloroso de nuestra situación e intentáramos mirar la luz en el final del túnel.


Ese primer equipo de educadores y voluntarios nos derivó hacia la Casa de Acogida “San Agustín y Santa Mónica”, donde nos encontramos con otras personas maravillosas que durante tres meses nos brindaron su ayuda, nos abrieron su corazón, nos hicieron sentir con la confianza del que es parte de la familia, gracias por todos los momentos compartidos, los talleres, las excursiones, las horas de películas, el regalo de invitarnos a ir a Roma a estar con el Papa Francisco, un sueño nunca pensado y que gracias a Dios y a nuestra familia de Cáritas lo hemos alcanzado. ¡Gracias!


Todavía faltaba otro tramo en nuestro camino, todavía faltaba ver con mayor intensidad la luz al final del túnel, así con la ayuda del equipo de la Casa de Acogida llegamos al Residencial JMJ 2011, una vez más nos encontrábamos con otras personas maravillosas, todas desde el primer momento nos arroparon, continuaron haciéndonos sentir en casa. Han sido meses de estabilidad, seguridad, de poder encontrar algún trabajo, de estar juntos como matrimonio, de poder capacitarnos para mejorar el empleo, de conocer a otras familias que como nosotros luchan por salir adelante, de ir normalizando nuestra situación, no podemos dejar de decirlo: son un equipo de mucho corazón, de corazón grande y profesionalidad. ¡Gracias!


Hoy empezamos otra etapa en nuestras vidas más independiente, con casa, algo de trabajo, pero, sobre todo, una etapa que está llena de nombres y agradecimiento.


A todos, a nuestra familia de Cáritas Madrid, GRACIAS. Están muy presentes en nuestros corazones.