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Hablar con el corazón

Cáritas Madrid. 20 de febrero de 2019.- La comunicación es una de las cualidades que nos caracteriza como personas humanas. En todo momento comunicamos. Es imposible no comunicar, a pesar de que no hablemos. Lo cierto es que un simple gesto, una mirada o una palabra, puede decir más que la propia intención de mantener una conversación. Y esto es precisamente lo que hace que las relaciones interpersonales sean, en ocasiones, de una gran complejidad.


A lo largo del desarrollo del ser humano atravesamos una serie de fases que determinan el yo que seremos en el futuro; en nuestra etapa adulta. Desde la primera infancia, somos dependientes de nuestros padres, es decir, estamos en una relación de dependencia, simplemente porque sin ella, no podríamos subsistir.


Según van avanzando los años, y el niño va configurando su personalidad, demanda una mayor autonomía al grado de intentar demostrar que es independiente de sus padres. Sin embargo, según pasan los años, las personas empezamos a ser conscientes de que no podemos vivir en el más absoluto aislamiento.


Siempre vamos a necesitar del otro, pero no como una forma de subsistencia puramente biológica, sino como una subsistencia relacional. Esta situación se aplica a los diversos espacios en los que la persona se desarrolla. Se aplica a la propia familia, a la familia escogida (relación de pareja), vida laboral, vida social… Y aquí es cuando se pueden presentar una multiplicidad de situaciones que van desde la comunicación fluida, hasta el conflicto. Conflicto que incluso en ocasiones no es buscado ni deseado, sino creado por por una mera confusión.


En Cáritas Diocesana Madrid nuestro trabajo diario se basa casi exclusivamente en la RELACIÓN CON EL OTRO, conocemos este tipo de dificultades, y sabemos que la comunicación positiva es imprescindible para establecer una correcta relación de ayuda. De ayuda mutua. Y como ésta es una preocupación que nos ocupa tanto a las personas voluntarias como trabajadoras, vimos necesario explorar el ámbito de la asertividad en las relaciones, para saber defender los propios deseos, necesidades y derechos, sin atentar contra los deseos, necesidades y derechos de los otros, es decir, de las personas que atendemos o personas con las que nos relacionamos en nuestro trabajo diario en Cáritas.


Por todos estos motivos, a lo largo del mes de febrero, personas voluntarias y trabajadoras estamos participando en unas sesiones de formación que nos ayudan a recuperar aquellos espacios de la comunicación que la premura de la vida diaria nos bloquea y evita que nuestras relaciones sean fluidas y asertivas. Todo con miras a mejorar no sólo la forma en que nos relacionamos dentro del espacio de Cáritas para mejorar la forma de atender a quiénes más nos necesitan, sino también, y por qué no, mejorar nuestra vida en general.