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«Gracias a los que estáis en Cáritas Diocesana de Madrid por el rostro que estáis regalando de la Iglesia»

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, presidió ayer la Eucaristía en Cercedilla del XXI Encuentro de personas voluntarias y contratadas de Cáritas Diocesana de Madrid con motivo del incio del curso pastoral. En la homilía, el cardenal nos animó a ser como el centurión cuya fe hizo que Jesús curara a su criado.


 

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Cáritas Madrid. 19 de septiembre de 2019.- El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, presidió ayer la Eucaristía que celebramos en el XXI Encuentro en Cercedilla de personas voluntarias y contratadas de Cáritas Diocesana de Madrid con motivo del inicio del curso pastoral.

Además de explicarnos la Carta Pastoral de inicio de curso 2019-2020 a las más de 200 personas presentes, respresentantes de los centros, obras y servicios de nuestra entidad, Osoro nos dio en la homilía orientaciones que nos animan y guían en la misión que, en nombre de la Iglesia, realizamos  cada día para anunciar la Buena Noticia: que tenemos un Dios que nos quiere y nos salva. Una Noticia que hacemos llegar a los hombres y mujeres que nos encontramos en nuestro camino a través de la acción caritativa.

El arzobispo de Madrid nos habló, tomando como base el Evangelio que recogía el pasaje del centurión que le pide a Jesús que sane a su criado.

“Quiero agradeceros a todos los que estáis en Cáritas el rostro que estáis regalando de la Iglesia”, comenzó. Y para hablarnos de cómo debe ser nuestro trabajo en Cáritas, el arzobispo de Madrid quiso que nos fijáramos en el centurión:


La fe del centurión

En primer lugar nos hizo ver cómo el centurión “se dirigió a Jesús porque había oído y quizás había visto su manera de comportarte”. “Jesús atrae. Y atrae porque quiere a la gente”, señaló. Y nos dijo: “El trabajo que tenemos no es uno más; es un trabajo de amor a las personas. Atraigamos, como atrae Jesús: escucha, no hace distinciones,  promueve, acoge, se interesa… porque para Él todos son hijos de Dios”.


La curación

En segundo lugar, Osoro analizó la curación. “El centurión reconoce en Jesús la presencia de Dios y por eso le pide la curación. Jesús no solo atrae, además tiene una fuerza y un poder que la gente le reconoce”, apuntó el cardenal. Osoro nos pidió que cuando estemos trabajando en Cáritas pensemos que “somos las manos, el corazón, las palabras, la cercanía... Y eso nos tiene que impulsar a vivir una experiencia que sea transformadora de nuestra vida: lo que hacemos señala si está Jesús o no. Por eso es importante que no solamente tengamos el atractivo que tiene Jesús, sino que todos nuestros gestos sean los de Jesús”.


"Atrevámonos a ser como Jesús"

En tercer lugar, nuestro arzobispo nos trasladó que el pasaje del centurión “nos revela también que hay gente buena en todos los lados”. Osoro nos hizo ver cómo el centurión se interesa por su criado, que en esa época era un esclavo: “Jesús ve todo esto. Y por eso cuando Jesús reconoce la fe del centurión y por eso el criado quedó curado. La fe, la adhesión al Señor, es curativa. Nos sana”, señaló.

El purpurado entonces añadió: “Atrevámonos a ser hombres y mujeres que demos confianza a la gente. Atrevámonos a ser como el centurión, que trata a todos, hasta a sus criados, como hermanos, y que ve la grandeza de Dios”. Osoro también nos animó a “atrevernos a ser como Jesús”: “Hagamos el ejercicio del Amor De Dios en todos los niveles. Seamos Jesús (…) Lo importante es el momento en el que Jesús se fija en el centurión. En la necesidad De Dios”, señaló. 

 

El cardenal finalizó la Eucaristía pidiendo que nos pongamos siempre en el lugar del Centurión y nos situemos ante Jesús para pedirle por las personas que hemos encontrado en nuestro camino en Cáritas y para que nos haga instrumentos de su curación.