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El Papa invita a una Jornada de oración y ayuno por la paz el próximo 23 de febrero

Cáritas Madrid. 5 de febrero de 2018.- Después de rezar a la Madre de Dios, y antes de saludar a los diversos grupos de fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco recordó que ayer en la localidad italiana de Vigevano fue proclamado Beato el joven Teresio Olivelli, asesinado a causa de su fe en 1945, en el campo de concentración de Hersbruck.

 

“El – dijo el Santo Padre – testimonió a Cristo en el amor hacia los más débiles y se une a la larga fila de los mártires del siglo pasado”. De ahí que haya manifestado el deseo de que “su sacrificio heroico sea semilla de esperanza y de fraternidad, sobre todo para los jóvenes”.


El Evangelio de la vida, alegría para el mundo

El Papa también recordó que hoy se celebra en Italia la Jornada por la Vida, que tiene por tema “El Evangelio de la vida, alegría para el mundo”. “Me asocio – dijo – al Mensaje de los Obispos italianos y manifiesto mi aprecio y aliciente a las diversas realidades eclesiales que promueven y sostienen la vita de tantas maneras”. Y de modo especial Francisco saludó a los numerosos representantes del Movimiento por la Vida presentes en la Plaza de San Pedro.


Cercanía del Papa a las poblaciones de Madagascar

El Pontífice también aseguró su cercanía a las poblaciones de Madagascar, que se vieron afectadas recientemente por un ciclón que ha causado víctimas e ingentes daños, con el deseo que de que “el Señor los consuele y sostenga”.


¿Qué puedo hacer yo por la paz?

Además el Obispo de Roma anunció que ante las trágicas situaciones de conflicto que se prolongan en diversas partes del mundo, desea invitar a todos los fieles a una especial Jornada de oración y ayuno por la paz para el próximo 23 de febrero, viernes de la Primera Semana de Cuaresma.


República Democrática del Congo y Sudán del Sur en el corazón de Francisco

“La ofreceremos de modo especial – dijo – por las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur”. E invitó también, como en otras ocasiones, a los hermanos y hermanas no católicos y no cristianos, para que se asocien a esta iniciativa según las modalidades que consideren más oportunas.

 

Francisco dirigió un apremiante llamamiento para que también nosotros escuchemos el grito de dolor y angustia y para que cada uno de nosotros nos preguntemos ante Dios: “¿Qué puedo hacer yo por la paz?”.

 

“Seguramente podemos rezar, y no sólo – dijo el Papa – pero cada uno puede decir concretamente ‘no’ a la violencia”. Y añadió que “las victorias obtenidas con la violenta son falsas victorias”; “mientras trabajar por la paz ¡hace bien a todos!”.

 

Tras saludar a los fieles italianos y a los procedentes de otros países, el Papa dirigió unas palabras a los voluntarios y a los colaboradores de la Asociación “Fraterna Domus” que trabaja desde hace cincuenta años en Roma en favor de la acogida y la solidaridad. Y deseó a todos feliz domingo, con su habitual pedido de oraciones por él.