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El aula educativa: tiempo de crecer y sonreír

Una tarde con el grupo de estudio del proyecto de menores CEM "LA ENCARNACIÓN" de Cáritas Vicaría II.

 

Cáritas Madrid. 18 de agosto de 2016.- A lo largo del curso venimos desarrollando distintas actividades con los menores, y hoy os queremos presentar el grupo de estudio de la Encarnación de Cáritas Vicaría II que realizamos en colaboración con el Programa CaixaProinfancia de Obra Social La Caixa.


En el grupo de estudio de La Encarnación las “clases” empiezan a las cinco y media. Tras el jaleo inicial de la llegada de todos los chicos y la puesta al día de lo ocurrido hoy en clase, cada uno coge asiento y saca el material para empezar a trabajar.


El equipo y Los voluntarios se dividen según sus conocimientos y refuerzan a aquellos menores a los que creen que pueden apoyar mejor.


Cada día los chicos sacan sus agendas para ver las tareas pendientes y hacer un repaso de todas las asignaturas, para ver en cual se tienen que enfocar más. Dividen por asignaturas todo lo que tienen pendiente y se les orienta en la forma de organizarse las tareas para que puedan acabar todo a tiempo.


La primera hora se dedica al estudio y a la realización de tareas escolares, en la segunda hora se organizan talleres con los que se trabajan otros aspectos, no sólo académicos, que también influyen en el rendimiento del menor.  Con estos talleres se trabajan aspectos como el compañerismo, la expresión en público, la adecuada forma de relacionarse con los iguales, se tratan temas que van surgiendo a lo largo del curso y les preocupan, se resuelven conflictos, etc.


El grupo se compone de cuatro menores, uno de trece años, dos de catorce y la mayor de quince años. Todos coinciden en que lo que más les costó al empezar en el CEM fue hacer amistad con los compañeros, coger el hábito de estudio y coger confianza con el equipo y los voluntarios.


Hay que tener en cuenta que muchas veces estos menores no tienen en su casa un espacio de trabajo adecuado para concentrarse, y en ocasiones las familias se ven limitadas para poder ayudarles con las asignaturas que según van avanzando de curso son más difíciles.


Por ello los chicos encuentran en el grupo de estudio a compañeros con características y situaciones parecidas a las suyas, lo que hace que se identifiquen y se sientan mejor comprendidos.


Paralelamente se va trabajando con la familia, tanto en la forma de afrontar las dificultades por las que está pasando el menor y orientarles sobre cómo pueden ayudarles, como en ayudar también a los padres a través de la intervención social para que puedan salir de la situación de dificultad en la que se encuentran. Porque apoyando a la familia ayudaremos también a mejorar la situación en la que se encuentran los menores. Así rompemos el círculo generacional de la pobreza


Estos grupos están enfocados a menores en riesgo de vulnerabilidad social que están pasando por dificultades tanto personales como académicas. Centrándose en el apoyo educativo se abordan también todas las problemáticas que en ese momento afectan a la vida del menor.


El método de trabajo consiste en elaborar al inicio del curso un plan de acción de cada uno de ellos, marcando los objetivos concretos que se desean trabajar y las metas que se quieren conseguir, teniendo en cuenta el punto en el que se quedaron el curso anterior. Para ello se desarrolla un informe previo de cada menor, analizando por áreas todos los aspectos de su vida que pueden influir en el rendimiento escolar.


Para comprobar la evolución del menor, a lo largo del curso se siguen evaluando los mismos aspectos analizados al inicio, comprobando  si se van cumpliendo objetivos. Esto nos permite detectar aquellas áreas pendientes de refuerzo.


Durante el transcurso de los días, se apoya a los menores en las tareas de forma específica como en la explicación de conceptos que no entienden, apoyo al estudio, apoyo en las tareas diarias, etc. Pero también se van poniendo en práctica técnicas de estudio con el objetivo de que el menor interiorice esos procedimientos y poco a poco sea capaz de gestionar sus tareas él sólo, de organizar su estudio y conseguir buenos resultados de forma autónoma.


Por eso es esencial fomentar y mantener una constante comunicación con los padres del menor, para que refuercen estos hábitos en casa y  el menor se dé cuenta de que él sólo puede conseguir resultados buenos.


Por otro lado, hemos de señalar la importancia de la coordinación con el centro escolar, ya que ese flujo de información nos va a permitir conocer las necesidades educativas del menor y junto con sus profesores compaginar esfuerzos para ofrecer al menor una atención integral en todos los ámbitos.


Esta modalidad de realizar el refuerzo escolar en grupo pequeño ayuda no sólo conseguir el éxito escolar de los menores que presentan dificultades, sino también atender todos los demás aspectos de la vida del menor que le puedan afectar en su rendimiento.


Al ser grupos reducidos se crea un vínculo especial tanto con los tutores como con los compañeros, menos formal que el ámbito escolar, donde se encuentran a gusto y se sienten valorados y escuchados.


Opiniones del CEM

 

“Me gusta porque los monitores son muy majos y te enseñan las cosas muy bien, te hacen entender lo que no sabes”

“El CEM es un lugar muy bueno porque te ayudan en las asignaturas que más te cuestan, además me gusta salir al parque y hacer talleres de cocina”

“Aquí hacemos los deberes, solemos hacer talleres divertidos, me gusta que vengan monitores jóvenes porque nos entienden”

“Me parece que aquí me ayudan mucho, me gusta porque además he hecho muchos amigos”

“Me gusta venir porque me ayudan mucho a aprender”