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“Devolvemos un poco de lo que Cáritas nos está dando”

Nos hemos acercado a la Casa de Acogida “San Agustín y Santa Mónica” de Cáritas Madrid, un proyecto lleno de vida que cuenta con 20 residentes y un grupo de personas voluntarias y educadores que viven el día a día de este proyecto tan especial.

 

Cáritas Madrid. 8 de agosto de 2017.- Se trata de un recurso 24 horas destinado a personas en situación de exclusión que necesitan un apoyo residencial tutelado para recuperarse y realizar parte de su itinerario de reinserción social.

 

Una comunidad de religiosas de la Congregación Amistad Misionera Cristo Obrero (AMICO) colabora en el proyecto y, desde 1997, la Orden de San Agustín apoya muy especialmente este proyecto.

 

Nos entrevistamos con Rosa, responsable de la Casa, y Manuela, voluntaria en este proyecto desde hace años:

 

¿Cómo se vive el Día de Caridad en este proyecto?

Desde hace un par de años estamos apoyando con algunos de los residentes, personas del equipo, personas voluntarias y las hermanas que colaboran en la Casa, una de las mesas petitorias que se ponen en la calle. Nos acercamos a esa mesa y colaboramos a lo largo de toda la mañana, apoyando la cuestación y compartiendo con las personas que pasan por allí nuestra propia experiencia de vida.

 

También, dentro de la Casa, celebramos una cenafórum centrada en la Campaña del Día de Caridad, cuyo objetivo es trabajar la campaña, reflexionar sobre ella y debatirla en común para compartir juntos las distintas opiniones y pensamientos sobre la misma.

 

Además en nuestra reunión anual con los voluntarios del mes de junio, también se trabaja y se debate sobre esta campaña intentando transmitir el mensaje final y sus objetivos

fundamentales de trabajo.

 

¿Qué tiene de especial el Día de Caridad en la Casa de Acogida?

Pues tiene de especial que es el día grande de Cáritas Madrid, es el día en el que más de 5.000 personas voluntarias salen a la calle para dar testimonio de lo que viven en nuestros proyectos y nosotros también queremos estar ahí. Es el único día del año que salimos a ser testimonio vivo de la difícil situación que muchas personas están viviendo, sobre todo, los que tenemos con nosotros día a día.

 

¿Qué supone para la gente de la casa salir ese día?

Algunos lo expresan como que salir este día es una forma de hacer ver a la gente lo que Cáritas Diocesana está haciendo por ellos. Para los residentes significa devolver, un poco, lo que están recibiendo y que otras personas se den cuenta de que Cáritas es una mano tendida pero, ¡de verdad! Y nos está ayudando a que salgamos adelante.

 

“Nos dan la oportunidad de agradecer y transmitir todo lo que estamos recibiendo de Cáritas Madrid”, así es como lo viven.

 

El año pasado la mitad de los residentes pudieron colaborar en las mesas y empaparse de este día, volvieron ilusionados y llenos de fuerza, les encantó la experiencia. Fue su forma de dar las gracias y se sintieron muy bien con ello.

 

Tras hablar con el equipo de la casa, queremos entrevistar a Paco, un residente que el año pasado estuvo parte de la mañana colaborando en una mesa del Día de Caridad y, que este año, no quiere perdérselo y volverá a salir a la calle para colaborar en el día más importante de Cáritas Diocesana.

 

¿Cómo viviste el Día de Caridad?

Al principio me daba un poco de vergüenza porque iba con la hucha y no todo el mundo era muy amable, pero no me desanimé, seguía con ella arriba y abajo de la calle, sin perder la sonrisa.

 

Y seguía adelante porque para mi caridad significa mucho, gracias a la caridad de muchas personas estoy aquí. Todo lo que sea ayudar me encanta y me gustaría ser, el día de mañana, voluntario de Cáritas porque creo que se hace una gran labor.

 

¿Cuál fue la relación con los voluntarios de la mesa?

Fue muy bien, nos acogieron muy bien, en seguida nos orientaron y nos ayudaron sobre lo que teníamos que hacer. Nos lo facilitaron todo mucho y fue una experiencia muy bonita.

 

¿Hay alguna anécdota que me quieras contar de ese día?

Hubo una persona sin hogar que estaba cerca de la mesa y le di los datos para que pudiera acercarse a CEDIA 24h (Centro de Información y Acogida a personas sin hogar) a pedir ayuda. Y fue increíble poder ayudar a otra persona aún estando en la difícil situación que estoy yo. Me sentí muy bien después de haber podido ayudar a alguien.

 

¿Crees que todo lo que estás viviendo en la Casa te está sirviendo?

Todas estas experiencias me están cambiando, hasta la madre de mi hija me lo dice: “con lo que tú has sido y como eres ahora”, y ¡es verdad!, estoy cambiando para bien y el día que pueda me gustaría ser voluntario.

 

Todo lo que estoy viviendo me está ayudando a afrontar la vida de otra forma y tengo más esperanza en que saldré adelante.

 

Cuando perdí el taxi, me quedé en la calle y desde que llegué a Cáritas estoy yendo hacia arriba, hacia arriba… y ahora con mis sesenta años he conseguido un trabajo y veo el futuro muy distinto.