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Conocer la labor de Cáritas hace crecer en humanidad a los jóvenes

Segunda sesión de Cáritas en el Colegio Nuevo Equipo, en la zona de Arturo Soria.


Cáritas Madrid. 27 de octubre de 2015.- La semana pasada os contamos la primera sesión de sensibilización que tuvo lugar en el Colegio Nuevo Equipo, a cargo de Cáritas Vicaría II, y en esta ocasión nos acercamos a conocer en qué consistió la segunda sesión.


" Y Dios respond: ciertamente lo he hecho, te hice a ti"

 

Hemos realizado la segunda sesión en el Colegio Nuevo Equipo de la Vicaria II, en colaboración con el Servicio Diocesano de Empleo.

 

El grupo ha empezado el curso con 15 años y muchos acabaran con 16, esta edad es el inicio de la madurez, una etapa vital donde se producen muchos cambios en nuestra forma de pensar, sentir y actuar, y a Cáritas Madrid nos ha parecido un tesoro haber tenido la oportunidad de hablarles de algo tan valioso como es darse a los demás y brindarles cauces de participación para ello.

 

En esta segunda parte tratamos de generar reflexión en los jóvenes hacia el compromiso con nuestra sociedad, con las personas que necesitan de nosotros y ponemos voz a todo lo que podemos dar de nosotros mismos a los demás, somos muy válidos y tenemos mucho que dar y a consecuencia recibir, porque el que da: siempre recibe.

 

Se les ha aportado experiencias de proyectos concretos que Caritas realiza, incidiendo en las actuaciones de capacitación laboral que el Servicio Diocesano de Empleo lleva a cabo para enseñar oficios con mayor demanda en el mercado laboral, ya que se considera que esto aumenta la posibilidad de conseguir trabajo.

 

Insistimos en la importancia de la formación para un futuro mejor, algo que les toca de lleno personalmente también, algo que viven y entienden.

 

También contamos con los testimonios de ex alumnos del colegio que han hecho voluntariado en Cáritas Madrid, con niños en los CEM y con personas mayores. Su expresión al contarlo, la ilusión y el aprendizaje adquirido de la experiencia sirvió para contagiar al grupo de ganas de probar y comenzaron a hacer preguntas sobre que, cuando y como se hace un voluntariado, seguro que alguno de ellos volverá en el futuro a su cole para contarlo, con un crecimiento adquirido gracias a su buena voluntad.


En la calle vi a una niña temblando de frío, con un vestidito ligero y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me enfadé y le dije a Dios:

– ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces algo para remediarlo?

Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió:

– Ciertamente lo he hecho: te hice a ti.