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“Con un buenos días, con hacernos sentir que estamos, que no somos invisibles, ya nos estáis ayudando”

El proyecto de personas sin hogar de Cáritas Madrid se acerca al colegio Patrocinio de María.


Cáritas Madrid. 24 de enero de 2018.- Miguel, Manuel, José. Tres personas en un vagón de la línea 4 del Metro de Madrid. A primera vista, no es fácil distinguir quien es una persona atendida en el proyecto de personas sin hogar de Cáritas Madrid, CEDIA, y quien es un trabajador de CEDIA. Vamos camino de un colegio, conversando sobre el día a día, lo que vamos a comer, la derrota del Atlético de Madrid, lo soleado de la mañana.


Llegamos al colegio Patrocinio de María, donde CEDIA ha sido invitado a colaborar con la Vicaría I de Cáritas Madrid, a dar una sesión a los alumnos de 4º de la ESO. ¿Qué queremos transmitir a estos chicos? Qué existen personas, en nuestra sociedad y en nuestra comunidad cristiana que carecen de lo más básico, y que es tarea de la sociedad y, especialmente, de la comunidad cristiana el que esas personas no se queden al margen. Parece una tarea sencilla, pero no siempre lo es. Pero Manuel y Miguel se expresan muy bien, y hacen fácil lo difícil.


Nos acogen Javier, un voluntario de Cáritas Vicaría I, y dos de las profesoras del colegio. Una acogida calurosa, que vaticina que todo va a ir bien. “Son muy buenos chicos”, nos dice una de las profesoras.


Los alumnos, sentados, forman un círculo. Un balón. El juego es sencillo: pasar el balón al compañero sentado a la derecha, sin que caiga al suelo. Sencillo, muy sencillo. El balón gira, da una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… El juego se complica, el balón ahora tiene que girar mucho más rápido. El balón gira y gira, y no cae. Pasa de mano en mano. Cada chico, cada chica, pasa el balón de una manera u otra, con más concentración e interés o menos, pero el balón, no cae. De nuevo se complica el juego. Ahora ya no es un balón, ahora son dos. Después son tres. A continuación, uno de los balones gira en sentido contrario al de los otros dos.Finalmente el balón cae al suelo. Alguien lo recoge, y sigue, durante unos momentos el juego.


Es el turno de Manuel y de Miguel, que cuentan como las drogas y el desempleo pueden hacer que el “balón” caiga. Y que el “balón” no vuelve a girar, que las personas en exclusión social no vuelven a tener una vida normal, sin la ayuda de personas concretas e instituciones como Cáritas. La ayuda material es importante, pero hay otras formas de ayudar, en apariencia menos importantes: “Con un buenos días, con hacernos sentir que estamos, que no somos invisibles, ya nos estáis ayudando”. Miguel o Manuel, da igual quien ha hecho la reflexión, porque el sentimiento de invisibilidad es muy común entre las personas sin hogar.


Más juegos, más dinámicas, más aportaciones de Manuel y de Miguel. Más risas, más rostros serios cuando suenan las palabras soledad, abandono, adicción, cárcel, paro…


Terminada la sesión Miguel, Manuel van comentando la jugada, camino de CEDIA. “Creo que los chicos se los han pasado bien, y que han entendido lo que queríamos decirles”; “A nosotros también nos ha ayudado”. Pues entonces todo el trabajo de hoy, por los chicos del Patrocinio de Maria, que efectivamente son muy buenos chicos, sus profesoras y Miguel y Manuel,  la sesión, el día entero de trabajo, han merecido la pena.