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Cómo llegó la Navidad en el proyecto de personas sin hogar

Cáritas Madrid. 28 de diciembre de 2015.- El pasado martes tuvo lugar en el proyecto de personas sin hogar de Cáritas Madrid, CEDIA, un encuentro extraordinario que rompía con la rutina de cada día.

 

Junto con los residentes nos reunimos los voluntarios y los educadores de los distintos turnos para celebrar la Navidad y también tuvimos la alegría de encontrarnos con algún antiguo residente de CEDIA.

 

En la mañana del martes ya se respiraba actividad en la cocina preparando pastas y pasteles, moviendo muebles para poder acoger a los visitantes que vendrían y, como no, terminando de colocar los adornos navideños. Todo esto lo fuimos haciendo con la participación de todos, sin tensiones, en un ambiente de cooperación e ilusión.

 

Era nuestra fiesta de bienvenida a la Navidad, y cuando estuvimos todos reunidos, además de comer ricas cosas hubo palabras de felicitación y buenos deseos, como los del director del proyecto, que nos deseó "que para el próximo año no estuviéramos ninguno por allí, porque ya no fuera necesario atender a nadie por no tener hogar".

 

Juan, el voluntario "más antiguo" de CEDIA, nos leyó una poesía que decía en las primeras estrofas:

 

A la nanita nana

duermete cielo,

la patera es chiquita

grandes los sueños…

Que Jesús y María

También se fueron,

Huyendo de Herodes

al extranjero,

huyendo de un Herodes

el Dios eterno….

 

Aplausos risas, felicitaciones, conversaciones, encuentros, recuerdos, deseos, abrazos, algunas añoranzas, tristezas y sobre todo mucha alegría, todo ello entretejido por muchas manos que iban recogiendo, ofreciendo, sirviendo e incluso hubo algún detalle para los voluntarios confeccionado por los usuarios, todo olía a una autentica celebración de Navidad.


Después del café tuvimos un encuentro con la dirección de Caritas Madrid, encabezada por don Julio Beamonte Mayayo en el pudimos expresar lo que significa CEDIA para nosotros, nuestras alegrías y frustraciones, nuestros deseos para el futuro de CEDIA, nuestro agradecimiento por tener la posibilidad de participar en el proyecto.

 

 

Al final todos estábamos cansados, pero más que por el trabajo del día, era por las emociones vividas, por lo hablado y escuchado, por los deseos y la alegría del ambiente tan limpio e ilusionado que se respiraba, porque todos queríamos que mientras CEDIA tenga que existir, al menos sea una Navidad continua.