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Cáritas Madrid Universitaria: Impresionados con la labor de CEDIA

«Parece cuando vas de campamento con el colegio, no un centro de acogida. Es increíble el buen ambiente que se respira aquí» decía Carla, una compañera voluntaria, miembro del equipo coordinador de Cáritas Madrid Universitaria, tras visitar el centro y charlar amigablemente con varios educadores, voluntarios y personas acogidas.


Cáritas Madrid. 10 de abril de 2017.- Esta semana, el equipo coordinador de Cáritas Madrid Universitaria hemos visitado  CEDIA, el Centro de Información y Acogida para Personas Sin Hogar (24 horas) de Cáritas Madrid.


El equipo, formado por 5 jóvenes voluntarios universitarios, hemos podido ver, de la mano de Carlos, integrador social del centro, la impresionante labor que allí se desarrolla.


Un gran proyecto con buena dosis de compañerismo

Nos ha impactado la gran labor que hacen, ayudando a las personas sin hogar a que puedan tener un sitio donde pasar la noche, ducharse, lavar la ropa, guardar sus pertenencias, realizar sus comidas, o disponer de un ordenador. Pero, sobre todo, nos ha llamado la atención, el cariño, la cercanía que hay por parte de los educadores y voluntarios, y también entre las propias personas que están acogidas en CEDIA.


«No tiene nada que ver con otros centros de acogida. Aquí se respira compañerismo entre quienes estamos acogidos y con los educadores y voluntarios. Se cuida hasta el más mínimo detalle. Es genial.», comentaba Antonio (nombre ficticio), un joven acogido actualmente en CEDIA. El entorno, rodeado de un espacio ajardinado con árboles, también ayuda a este buen ambiente y propicia la convivencia. «Además, todos los que estamos aquí colaboramos en las tareas del centro, y eso une más, y nos hace ver que contribuimos al funcionamiento de CEDIA», añadía.


Con uno solo, ya valdría la pena

«He conseguido empleo en una lavandería, y acabo de alquilarme una habitación con mi sueldo», nos contaba Mark (nombre ficticio). Es un joven de origen africano que volvía contento a saludar a los educadores del centro, por la ayuda que le habían prestado salir adelante y encontrar este empleo, y de paso nos enseñaba el jardín que él mismo había estado ayudando a crear junto al edificio, en uno de los talleres que se imparten.


«Es indescriptible la sensación cuando viene alguien a contarte que, tras pasar un tiempo en CEDIA, ha conseguido salir de la calle, encontrar empleo, rehacer su vida y formar una familia, o volver con los suyos», nos decía Carlos, integrador social, y nuestro “guía” en CEDIA. «Con un solo caso que se diera, ya todo esto valdría la pena», reflexionaba.


Ahora nos toca a nosotros

Nuestra labor ahora es difundir todos los servicios y la flexibilidad que ofrece CEDIA entre las decenas de personas sin hogar, a quienes visitamos cada miércoles en nuestra actividad Bocadillo Solidario. ¿Nuestro objetivo?, que con esta difusión, y gracias al enorme trabajo de educadores y voluntarios de CEDIA, podamos conseguir que más personas que viven en la calle consigan rehacer sus vidas.