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Bautismo del Señor

La fiesta del Bautismo del Señor, cierra el tiempo de Navidad. Desde mañana comenzaremos el Tiempo Ordinario hasta la llegada de la Cuaresma.


Cárias Madrid. 7 de enero de 2018.- Dios sigue actuando. Así lo ha hecho a lo largo de la historia. Sigue con las mismas claves de actuación que ha mostrado en tantos y tantos momentos históricos. Elige a lo pequeño y débil para conquistar lo grande; se fija en la práctica de la justicia y la libertad para hacer realidad su proyecto; sigue estando en medio de sus hijos e hijas para que hagan el bien.

 

El Bautismo de Jesús es la presentación del Hijo amado. En Él comienza la etapa decisiva de la Historia de la Salvación. El tiempo se ha cumplido. Parece que el tiempo presente, pasado y futuro se mezclan. Se habla de un presente mirando al pasado y previendo el futuro. Hoy se rasga el cielo y llegará el momeno que se "rasgue" el velo del Templo. Jesús es presentado por el Padre. ¡Escuchadle!

 

Hoy, y en esta sociedad, se tiende a la uniformidad, al pensamiento único, el buscar "ser como todos", el no distinguirse. Al responder a la invitación del Señor a reunirnos como sus hijos, ciertamente que "nos hemos diferenciado", hemos manifestado que en algo somos distintos, hemos reconocido que hay algo que nos mueve internamente.

 

El Señor, Jesús, se mezcló con la gente de su pueblo, participó en un bautismo general en el Jordán, pero también se manifestó distinto: invadido por el Espíritu inició una vida al servicio del reinado de Dios. En ello se jugó la vida, no disimuló en absoluto, y nos reveló el amor inmenso del Padre.

 

Hoy lo celebramos con gozo, gracias a que nosotros también fuimos bautizados. En el nombre del Señor Jesús, recibimos el Espíritu y podemos cantar al Señor por la vida regalada y por la misión encomendada. Muchos la viven con fidelidad.


Oración: Gracias por mi bautismo

Gracias, Señor, porque un día mis padres decidieron bautizarme.

Sólo Tú sabes qué les movía, cómo era su fe y qué pretendían,

pero me hicieron el mejor regalo de la vida,

porque vivir contigo es tener un tesoro para siempre.

 

Tú, Señor, pones color a mis grises rutinas.
Tú llenas mis soledades de presencia.
Tú fortaleces mis fragilidades.
Tú sacas siempre de mí mi mejor yo.
Tú cambias mis egoísmos en generosidad.

Tú transformas mis resentimientos en perdón.

Tú conviertes mis prisas en sosiego,

Tú elevas mis relaciones a la categoría de encuentros.

Tú Señor, transformas mis intolerancias en aceptación.

Tú envuelves mis miedos en confianza y fortaleza.

Tú magnificas mi trabajo, convirtiéndolo en misión.

Tú acompañas cada minuto de mi vida, planificando mi existencia.


Yo no hice nada para merecer este regalo, de que tu vida esté entretejida con la mía, me regalasteis la fe y esa ha sido mi mejor lotería, mi brújula, mi meta, mi seguro y mi gran compañía,

Gracias, Señor, hoy quiero darte las gracias por todos los que a ti me fueron presentando, por mis padres, maestros, familiares y educadores que se atrevieron a ilusionarme con la seguridad de tu existencia.


Mientras tantos amigos míos viven sintiéndose huérfanos, yo tengo la certeza de que me tienes abrazado, de que conoces todos mis quehaceres, miedos y sueños y de que, contigo al lado, mi vida es más fácil y más solidaria.


Tú, Señor, potencias lo mejor de cada uno, tienes para nosotros grandes sueños y tu deseo es que vivamos una vida plena y feliz.


Gracias por incluirme en tu Iglesia, para juntos construir tu Reino.