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Ayudar a otras personas no basta con venir con “el corazón en la mano”, también se necesita formación

Encuentro de voluntarios de la Casa de Acogida "San Agustín y Santa Mónica" y del proyecto de personas sin hogar, CEDIA, de Cáritas Madrid.


Cáritas Madrid. 1 de marzo de 2018.- Sábado por la mañana, un día espléndido. Para pasear por el Retiro, hacer unas compras, correr por el parque, alargar las horas de sueño… Muchas opciones para pasar la mañana. Pero un grupo de personas deciden madrugar, reunirse y dedicar la mañana a formarse.


Son los voluntarios de la Casa de Acogida “Santa Mónica y San Agustín” y del proyecto de personas sin hogar, CEDIA 24 Horas, de Cáritas Madrid. El tema de la formación: la relación de ayuda. Porque para ayudar a otros no basta con venir con “el corazón en la mano”, en expresión de una voluntaria de CEDIA. Hay que formarse, para que la ayuda sea eso ayuda, y que, con la mejor de las intenciones, no genere dependencias, retrocesos, daño… a las personas atendidas en estos proyectos.


Tras una oración, preparada por Juan, sacerdote diocesano, mediante una sencilla dinámica, abordamos aquellos aspectos personales que, como las espinas de un cactus, pueden resultar punzantes y complicar la relación con las personas atendidas, así como aquellas cosas de otras personas que nos hacen daños. Conocernos, para que ese conocimiento nos permita ayudar mejor.


A continuación, Carmen, responsable del Centro de Tratamiento de Adicciones, nos habló sobre la relación de ayuda. Partiendo de unas preguntas sencillas (¿cómo? ¿cuándo? ¿quién…?) planteadas por Carmen, y de las aportaciones de los participantes, fuimos aproximándonos al concepto de relación de ayuda y sus características: la relación de ayuda como una actitud ante la vida, que contribuye a movilizar a las personas, consideradas éstas de manera integral, y con las que establecemos un vínculo, operativo, afectivo, que suele ser muy importante para las personas atendidas.


Entre dinámicas, charla, debate, un aperitivo, se nos pasó la mañana. Compensó el dejar el paseo, el ejercicio físico, el sueño o las compras para otro sábado. De hecho, nos supo a poco, por lo que esperamos que haya una segunda parte.