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ASÍ ACTÚA CÁRITAS MADRID

 

El modelo de actuación de Cáritas Madrid contempla unas opciones de fondo que constituyen las “raíces” que lo sustentan, qué es lo que se conoce como “ASÍ ACTÚA CÁRITAS MADRID”. Estas han de estar presentes en todas las acciones que Cáritas realice. 

 

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PROCESO DE LA CARIDAD

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Las dimensiones de la caridad: eclesial, evangelizadora, profética y universal, son inherentes a Cáritas y dan sentido a su quehacer para ser Iglesia pobre y para los pobres. La acción de Cáritas debe aplicar y promover los valores que la Doctrina Social de la Iglesia presenta como fundamentales en el compromiso social de los cristianos, entre los que cabe señalar: los derechos humanos, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad, aunando en su actuación la paz y la verdad, la justicia y el amor, y estimulando la responsabilidad.

La acción de Cáritas está constituida por cuatro funciones esenciales que la orientan y la constituyen, y que han de estar presentes en el conjunto del quehacer de nuestra Institución: la animación a la comunidad, el acompañamiento y formación del voluntariado, la intervención social y la coordinación con el entorno.

 

Estas funciones están alimentadas por una mística y una espiritualidad que están llamadas a constituirse en fuente de agua viva que expresan la coherencia con la propia identidad de Cáritas, y que deben estar enraizadas en su ser más profundo. Las funciones que se impulsan en el proceso de la caridad nacen y se desarrollan en la comunidad cristiana. Aunque cada una de las funciones tiene su propia identidad y desarrollo, sólo se entienden y se realizan en interrelación con las demás para configurar la globalidad del  

 

La animación posibilita a la comunidad tomar conciencia de los problemas y posibilidades para comprometerse en la construcción del Reino, desde su fidelidad a Jesucristo y a los pobres. Cáritas quiere enterrarse como fermento de amor en la comunidad cristiana y en la sociedad en general y para ello diseña, utiliza y proporciona herramientas y medios que puedan facilitar esta tarea.

 

La función de animación puede despertar deseos de compromiso organizado a través del voluntariado de Cáritas. Las personas que se sienten convocadas han de ser acogidas y orientadas adecuadamente y favorecer su acompañamiento y formación. Se trata de respetar, facilitar y alentar el itinerario personal y comunitario que posibilite la expresión de un estilo de vida.

 

Cáritas no quiere permanecer en una urna de cristal, quiere ser fermento. Por ello, mantenemos un diálogo con el medio y la convergencia con otras instituciones para aprender y aportar desde la corresponsabilidad de construir el bien común. Convencidos de que la coordinación es un signo de comunión importante en el medio eclesial y social en general.

 

Cuando vemos la realidad social y analizamos las causas que generan las desigualdades, nos sentimos llamados a desarrollar una intervención social. Un conjunto de acciones significativas, impregnadas de unos valores: creer en las posibilidades de las personas, en el valor de lo pequeño y sencillo, en la capacidad de cambiar, en la necesidad de transformar y luchar por la justicia.

 

Pero este proceso no podemos entenderlo desde una dimensión lineal sino en un continuo dinamismo. Por ello, se puede generar desde cualquiera de las funciones descritas.

 

LA PERSONA CENTRO DE NUESTRA ATENCIÓN

ACOGIDA Y ACOMPAÑAMIENTO: Signo distintivo de la acción de Cáritas en el territorio. Toda persona que acude a nuestra red es recibida y acogida incondicionalmente. Para hacer esto posible se establecen puntos de acogida en todos los espacios del territorio en los que existe un equipo de Cáritas. Se constituyen como una puerta de entrada en nuestra red, que a la vez nos permiten realizar procesos de acompañamiento a aquellas personas que lo necesiten, y nos ayudan a conocer la realidad social de la zona, desde la cercanía que nos permite conocer la necesidad de la persona.

 

SALIR AL ENCUENTRO: Salir al encuentro es cambiar una actitud pasiva (de espera), por otra activa (de encuentro), conseguir que nuestra cercanía sea una realidad para que los procesos se inicien donde las personas están, respetando sus ritmos y adecuando las alternativas a sus necesidades.

 

OPCIÓN POR LOS EXCLUIDOS: Respuestas para crónicos. Creemos que entre esas personas están los que no tienen posibilidades de insertarse plenamente en la sociedad, las que no encuentran suficientes apoyos. Son las que requieren un acompañamiento a largo plazo, y quizás son también algunas de las personas a las que nos tendríamos que dirigir de manera preferente, planteando respuestas organizadas ante situaciones de cronificación.

 

FORTALECIMIENTO DE LA RED SOCIAL Y FAMILIAR: Plantea la importancia de las relaciones sociales y familiares como espacios prioritarios de prevención, crecimiento y desarrollo personal. Ello implica, optar por actuaciones dirigidas a fortalecer las redes sociales y familiares, reconstruirlas o generarlas cuando no están.

 

PRIMAR A LAS PERSONAS POR ENCIMA DE SUS PROBLEMAS: de los colectivos a las personas. Se trata de poner a las personas por encima del colectivo al que puedan pertenecer por padecer una determinada problemática. Por un lado, porque al vincular nuestra intervención a una problemática concreta, corremos el riesgo de estigmatizar a las personas y duplicar acciones y recursos,  y por otro porque en la mayor parte de las situaciones las problemáticas no son únicas, sino que están interrelacionadas. Por tanto, nuestra intervención estará ligada a la problemática, únicamente cuando sea estrictamente necesario.


OPCIONES ORGANIZATIVAS:

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TERRITORIO: Otra de las prioridades de la acción de Cáritas es potenciar el territorio, lo cual implica trabajar desde la cercanía y la globalidad, con acciones integrales que den respuesta a la realidad de cada zona. Actuar en el territorio de un Arciprestazgo supone ofrecer un espacio de encuentro y búsqueda de alternativas a partir de la realidad detectada desde cada Cáritas Parroquial, potenciar los servicios prestados desde las Parroquias y analizar los servicios a desarrollar para el conjunto del Arciprestazgo, tener capacidad de adaptación a los cambios de la realidad motivada por la cercanía y la flexibilidad, poder actuar de manera complementaria a otros agentes y, por último, motivar el compromiso en las necesidades sociales desde diversos ámbitos.

 

Nuestra Iglesia Diocesana, para llevar a cabo su misión, se organiza en ocho zonas geográficas que llamamos Vicarías. Cada una de ellas tiene Arciprestazgosque agrupan a las Parroquias. El proceso del dinamismo de la caridad, que constituye la acción de Cáritas, ha de realizarse por las comunidades que se encuentran en cada territorio.

Esta organización eclesial nos permite entretejer la Red Solidaria. En ella, las comunidades parroquiales son la base de todo el quehacer de Cáritas. Los Arciprestazgos, como agrupación de varias Parroquias, ofrecen posibilidades de coordinación y respuestas conjuntas a los problemas sociales de la zona. Fruto de este itinerario de trabajo, como una parte más, surgen los Centros de Cáritas en el Arciprestazgo,para potenciar y dinamizar Cáritas en las comunidades parroquiales. El equipo de Cáritas Vicaría realiza su vocación de servicio a las Parroquias y Arciprestazgos poniendo a su alcance los medios necesarios para la acción sociocaritativa. La unión y coordinación de los recursos y esfuerzos de los nudos que configuran la Red hace la fuerza de Cáritas.

Es necesario generar redes solidarias fuertemente tupidas que eviten las caídas de personas y colectivos en situación de vulnerabilidad o exclusión. Redes que, al mismo tiempo, generen modelos de convivencia, de participación y de valores. Pero la Red no es un ente abstracto, es una obra artesanal realizada con el esfuerzo diario de muchas personas que, con pocos “hilos”, son capaces de entretejer entramados maravillosos de solidaridad.

 

INTERVENCIÓN SEGÚN POTENCIALIDADES: Cada uno de nosotros, cada nivel de intervención en Cáritas Madrid ha de asumir la responsabilidad de su trabajo. Nuestra intervención debe ir en coherencia con nuestras capacidades reales. Debemos valorar las posibilidades de intervención en cada uno de los niveles, dotando de metodología para que cada uno de ellos desarrolle su acción de manera complementaria y desde las potencialidades.

En la intervención social puede existir un riesgo de perjudicar a las personas a las que tratamos de ayudar. Una mala intervención provocada por el desconocimiento, la apatía, o el exceso de voluntarismo puede provocar efectos contrarios a los deseados. Por ello, es imprescindible que todos tomemos conciencia de lo que sabemos y podemos hacer, buscando ayuda cuando una situación nos supere. Siempre hay alguien al que poder recurrir.

 

OPTAMOS POR TRABAJAR CON TODA LA SOCIEDAD: DISTINTAS NECESIDADES – DISTINTAS INTERVENCIONES:
plantea la necesidad de ser capaces de responder de manera individualizada a las diferentes situaciones que viven las personas sujeto de nuestra intervención.

 

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Existen factores que configuran nuestra realidad: estructurales (trabajo, vivienda...), contextuales (las relaciones con el entorno...) y personales (el sentido vital...). La combinación de estos factores hace que podamos dividir a la sociedad, a las personas que la componemos, -como analizaremos más adelante- en tres franjas (integración, vulnerabilidad y exclusión). Nuestra acción será diferente en función de las necesidades y posibilidades de cada persona. Estas franjas sociales tienen su reflejo en tres planes que trazarían las líneas fundamentales de actuación con el conjunto de la sociedad, con las personas en situación de vulnerabilidad y con las personas en situación de exclusión social.

Es evidente que los procesos de exclusión no se dan siempre de la misma forma, no afectan a todas las personas por igual. Tenemos que ser capaces de ofrecer respuestas de forma individualizada, buscando las causas que generan los procesos de exclusión.

 

Desarrollo de Tres Planes: Personas Integradas / Personas Vulnerables / Personas Excluídas.

 

Desarrollo de unos Servicios Transversales: que son el conjunto de medios o acciones, para satisfacer necesidades sociales, comunes a todas las personas, independientemente de su problemática, y básicas para lograr un desarrollo humano e integral.

 

Todo ello a través de una ACCIÓN INTEGRAL que busca la coherencia, la complementariedad y la coordinación, en todo el trabajo realizado desde los distintos espacios de Cáritas. Se trata de realizar una intervención integral que se adecue a las necesidades de las personas a las que atendemos, sin generar duplicidades ni actuaciones inconexas.