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Aprendiendo a mirar la realidad con otros ojos

 

El equipo de CEDIA 24 horas, el Centro de Información y Acogida de Cáritas Madrid para personas sin hogar, se trasladó al Colegio La Salle Maravillas de Madrid para acercar a los alumnos la realidad que rodea a las personas que se quedan sin hogar 


Cáritas Madrid. 12 de febrero de 2020.- De la mano del equipo de comunicación de Cáritas Vicaria 1, hace unos días algunas personas de CEDIA, Centro de Información y acogida 24h para personas sin hogar de Caritas Madrid, estuvimos en tres clases de bachillerato del Colegio La Salle Maravillas de Madrid explicando la realidad de nuestro centro y  de las personas sin hogar en Madrid.


Después de presentarles Caritas, su organización, equipos de voluntarios y contratados y el presupuesto con el que contamos, les referimos nuestra labor atendiendo las distintas necesidades existentes, para centrarnos mas detalladamente en la atención a las personas sin hogar.

 

Les llamó la atención que cualquiera de nosotros puede llegar a ser una persona sin hogar, la forma de atenderles, el por qué de su situación, la forma de atenderlos en CEDIA y qué deben hacer si se encuentran con ellos en la calle. Para mirar la realidad de otro modo les invitamos a cambiar su mirada en la clase y aunque se sentían incómodos fueron descubriendo que al salir de su lugar de confort accedían a ver otra realidad. Al abrir los ojos y el corazón ante la vida de estas personas, con historias concretas, se fueron acercando a su realidad para ir descubriendo lo vulnerable de la vida.


Encontrarse con las personas sin hogar

Aunque llevábamos preparadas películas, canciones y dinámicas varias, la hora de clase se fue pasando entre preguntas, opiniones y unos silencios intensos que reflejaban que en su corazón se guardaban sentimientos y propuestas personales para encontrarse con esas personas de otra manera distinta a como lo habían hecho hasta ahora.


Nuestro objetivo de la sensibilización era invitarles a mirar la realidad con otros ojos, desde la compasión y la misericordia, sin acostumbrarnos a ver como un mal irresoluble el que haya personas durmiendo en la calle, o en casas inseguras o en espacios sin ninguna intimidad y sin las mínimas condiciones de habitabilidad.


Una de las alumnas decía: "La verdad es que no los vemos porque no sabemos manejar la situación". A partir de esa mañana verán que no hay que manejar ninguna situación, al mirar a esas personas de la calle con otros ojos. Ya no son tan diferentes a ellos.