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Aprendemos a vivir "en verde" ¿Te atreves?

"El deafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar".


Cáritas Madrid. 5 de septiembre de 2019.- La frase es del papa Francisco a través de Laudato Si', (Alabado seas, mi Señor) la encíclica con la que el Pontífice nos ha llamado a los cristianos a realizar una conversión ecológica “urgente” para el cuidado de la casa común y para que, desde el “ver, juzgar y actuar sobre la realidad”, ayudemos a frenar su deterioro y las desigualdades, injusticias y pobreza que se están produciendo en nuestra sociedad.  


El papa ha puesto sobre la mesa el vínculo que existe entre la degradación ambiental y la realidad que viven los pueblos empobrecidos y nos pide cambiar del actual modelo de desarrollo injusto, insolidario e insostenible. Pero para ello hay que dejarse “convertir” y cambiar hábitos ¿Estás dispuesto? 


Cáritas Diocesana de Madrid se propuso a principios de este año asumir el reto con diversas actuaciones en los centros y proyectos dirigidas a sensibilizarnos de la importancia del uso responsable de los recursos que tenemos a nuestro alcance, y con acciones para racionalizar el consumo de nuestras instalaciones y materiales. 


Con el objetivo de sensibilizarnos de la importancia del cuidado del planeta, el Centro de Estudios Sociales de Cáritas Madrid recibió  a Anaí González, mercedaria misionera de Berriz y responsable del área de Justicia, Solidaridad, Misión y Cooperación de CONFER, quien analizó la llamada del Papa a contemplar la hermosura de la Creación y tomar conciencia de las repercusiones para el clima y el planeta de nuestras actuaciones diarias.  

 

Anaí recordó que el cuidado de la casa común no es una opción sino una necesidad urgente. Es, en palabras de Francisco, “uno de los principales desafíos actuales para la humanidad” que debe ser prioritario para nuestra fe.  Sin embargo, tal y como alerta, e incluso, denuncia el Papa en su encíclica, entre los cristianos ha crecido “una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad”. Para combatir esta apatía frente al deterioro medioambiental, Francisco nos llama a tomar “decisiones valientes” porque, según alerta, “tenemos la tentación de pensar que lo que está ocurriendo no es cierto”.  

 

En primer lugar, el Pontífice nos propone tomar conciencia de que “la tierra nos precede y nos ha sido dada”. Y añade tajante: “No somos Dios”. Por ello, recuerda a los cristianos que “tenemos el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras”. Las cosas pueden ser bellas sin necesidad de tener un uso, recordó Anaí en Cáritas Diocesana de Madrid. “Esta contemplación de la realidad en sí misma ya nos indica la necesidad de un cambio de rumbo”, dice el Papa porque “muchas veces se toman medidas solo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas”.  

 

¿Cómo podemos contribuir a ese necesario cambio de rumbo? 

Los cristianos estamos llamados por el papa a una “conversión ecológica”. Esto pasa por poner en marcha una “ecología integral” que incorpore dimensiones humanas y sociales. Es, en palabras de Francisco, incorporar en nuestra agenda “la ecología de la vida cotidiana”. Y, para ello, nos propone varias prácticas diarias que nos pueden ayudar a alimentar nuestra conciencia ecológica. Son consejos prácticos con los que podemos colaborar desde nuestra realidad para proteger y construir nuestra Casa Común 

-Retorno a la simplicidad. El Papa nos recuerda que “la espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco". Y añade: “Comprar es siempre un acto moral, y no solo económico”. En esta línea, Anaí nos hizo reflexionar en Cáritas sobre algunos de los “trastornos” de la sociedad de nuestro siglo como el consumismo: “Este sistema nos vacía por dentro, aunque nos llena de cosas por fuera”. “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”, alerta el papa; y, por ello, nos llama a cambiar el consumismo por la austeridad. ¿Necesito realmente lo que voy a comprar? ¿Sé cómo se han obtenido los recursos utilizados para fabricarlo? ---Podemos preguntarnos antes de adquirir un objeto. 

-Bendecir la mesa, como muestra del agradecimiento por los dones recibidos y de las personas que han trabajado para que lleguen hasta allí. 

-Priorizar el uso del transporte público 

-Reducir el consumo de agua 

-Apagar luces si no son estrictamente necesarias. 

-Evitar el uso de plástico y sustituirlo en la medida de lo posible por papel o cartón.  

-Usar ropa de abrigo en casa antes que abusar de la calefacción. 

 

El objetivo es incorporar estos pequeños cambios en nuestro estilo de vida para crear así una “ciudadanía ecológica”. El Papa nos pide que, tras interiorizar estos cambios, seamos capaces de trasladar este nuevo estilo de vida a nuestras familias porque “en la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como, por ejemplo, el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados”. Desde ahí, dice Francisco, se puede generar una "sana presión" sobre aquellos que tienen el poder político, económico y social. 

 

¿Qué papel desempeña Cáritas en esta misión?  

Dentro de la actual cultura del «usar y tirar», de la “cultura del descarte” que genera desigualdades y que está convirtiendo la Tierra en un enorme vertedero, en Cáritas ya se han iniciado las primeras acciones para el cuidado del planeta. Promovemos el reciclaje de residuos con iniciativas para reducir el consumo de papel y evitar el uso de utensilios de plástico; además, invertimos internamente en la digitalización de nuestra gestión interna y promovemos el reciclado textil a través de la empresa Textil Empleo cuyo objetivo es dar una segunda vida a la ropa que no usamos y, a su vez, insertar en el mercado laboral a personas en búsqueda de empleo. Además, Cáritas Diocesana ya está trabajando para alcanzar la eficiencia energética en sus centros. 

 

También con el objetivo de educar en la cultura del “no despilfarro”, muchas de las parroquias ya han iniciado su conversión ecológica con gestos como el cambio de empresa que les suministra la electricidad, haciéndose cliente de empresas o cooperativas que apuestan por la energía renovable. Este es un gesto con el que se favorece el respeto al medio ambiente, se lanza un mensaje a las compañías “clásicas” sobre el aumento de la demanda de la energía “verde” e, incluso, se reduce la factura de la luz ya que, si se contrata la electricidad con cooperativas, desaparece el margen lucrativo de las empresas.  

 

Y es que, aunque sabemos que el camino es largo, en Cáritas Diocesana de Madrid estamos convencidos de que, cuidando el planeta, combatimos las desigualdades e indignidades.