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“Apagón” de derechos y humanidad: a oscuras para acompañar a las familias de la Cañada

Las entidades sociales, que como Cáritas Madrid acompañan a las familias de la Cañada Real, también se han quedado sin luz después de que esta semana dejara de funcionar por una avería el generador que les ha permitido en este año seguir atendiendo a las familias. Pedimos medidas que acaben con esta situación que es inhumana y que niega a las familias derechos fundamentales.

 

Cáritas Madrid. 24 de noviembre de 2021.- En la Cañada Real, a la falta de suministro eléctrico de las viviendas de la zona se han sumado esta semana los apagones la falta de luz en las entidades sociales que ahí trabajan - como Cáritas Diocesana de Madrid -  ya que ha dejado de funcionar, por una avería, el generador que estaban usando.

 

Esta falta de luz dificulta que se pueda atender a las familias en procesos como la gestión o actualización de datos, o en las clases de formación, informática, alfabetización de mujeres o refuerzo educativo de niños y niñas. Se frena así el trabajo socioeducativo de las familias; ayer seguían con linternas el apoyo escolar de las y los menores.  

 

Por eso, para Cáritas Madrid este no es solo un apagón eléctrico, es un apagón de derechos para las familias de la Cañada a las que se acompaña. Se les está negando el derecho al bienestar, porque llevan más de un año sin luz, lo que supone no poder calentar sus casas, bañarse con agua caliente o alumbrarse de noche. Y también se les está negando el derecho a la educación, porque niños y niñas no tienen luz ni en sus casas ni en centros de la zona para estudiar. Y ahora tampoco pueden seguir formándose o asesorándose en las sedes de las entidades sociales allí instaladas. 

 

Vivir sin luz es un agravio para las familias de la Cañada, y no tomar medidas es condenarlas a una situación inhumana. Como señala Susana Hernández, responsable de Obras Sociales de Cáritas Madrid, “vivir sin luz supone levantarse por la mañana después de haber dormido con frío y humedad, bañar a los niños calentando agua en una cocina de gas butano y con un barreño, lavar la ropa a mano con agua fría, hacer los deberes bajo la luz de una vela al anochecer, o no ir al colegio por vergüenza por no tener ropa limpia”.

 

Las administraciones deben escuchar a las más de 900 familias del sector VI de la Cañada y tomar las medidas necesarias para poner fin a una situación que se alarga ya más de un año. Los realojos que se han anunciado recientemente apenas afectarán al 30% de las familias, por lo que el resto tendrá que esperar meses e incluso años para ser realojadas.

 

Mientras tanto, se hace frente a la falta suministro eléctrico con medidas de emergencia, para lo que se ha solicitado apoyo al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, como catalíticas de butano, leña o pequeños generadores.

 

Cáritas Madrid en Cañada Real

Recordemos que Cáritas Diocesana de Madrid atiende cada año en la Cañada Real a más de 500 personas. Hablamos de familias diversas, españolas o extranjeras, en su mayoría muy extensas, con menores a cargo, y con escasos recursos que proceden de trabajos precarios por cuenta ajena, de la venta ambulante o de prestaciones públicas.

 

A todas ellas se las acoge y acompaña para acceder a los recursos normalizados (sanitarios, educativos, jurídicos…) y promover sus procesos de inclusión. Se cuenta para ello con cinco proyectos sociales que incluyen desde talleres, el centro educacional del menor o actividades grupales, hasta formación laboral de adultos y jóvenes.