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Alégrate, llena de gracia

Cuarto domingo de Adviento.


Cáritas Madrid. 24 de diciembre de 2017.- Hoy celebramos el cuarto domingo de Adviento, nos acercamos al nacimiento de Jesús  y buscamos signos que nos hagan descubrir la presencia de Dios. Las lecturas de este domingo nos dicen que sí, que Él está con nosotros, que nos acompaña.


Este último domingo de Adviento, cuyo evangelio nos cuenta una escena doméstica, íntima y entrañable. Una mujer muy joven, y un ángel con un anuncio. Una conversación entre ambos que podemos  resumir en pocas y contundentes palabras: Alégrate-El Señor está contigo - No temas - Has encontrado gracia ante Dios.


Que la respuesta de María nos abra los ojos y con su ejemplo nos señale el camino para ser fieles a tus planes, aceptándolos con corazón sencillo y humilde, confiado siempre en tu amor y providencia. Se nos invita, con María, a acoger al Señor que viene y con El a todos los hermanos para que nadie se seinta excluido.


Corona de Adviento

Vamos a encender la última vela de nuestras corona, la vela blanca. Al encender hoy la cuarta vela, miramos a María, la Madre. Nadie esperó con más ansia y amor. La cuna nos lo recuerda. Nosotros queremos prepararnos así: en una esperanza que engendra vida. El "esperante" es el obrero de lo que espera.


Caminamos con esa María que canta al Señor por lo que ha hecho en ella,  por lo que hace en nuestra sociedad derribando a poderosos, recogiendo a los hambrientos.


¿Qué quieres que haga? Podemos hacer una sociedad más humana y más humanizadora entre todos. Escuchamos al Dios de la vida y alimentemonos del pan que nos hace "com-pañe-ros" entre nosotros  con Jesucristo.


Oración mientras se enciende la última vela:

Te necesitamos, Señor, a Ti,

Luz que ilumina a toda persona,

para transitar por los caminos

que nos conducen a Ti.


Estas tan cerca, Señor

nuestras lámparas te esperan,

cargadas con el aceite de lo mejor que somos.


Que Te alumbremos, como María,

con nuestras palabras y obras

para encender al mundo con tu luz.


Para que toda la humanidad entone

un canto de esperanza

¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!