Desde Cáritas apostamos por un voluntariado
necesario en nuestra sociedad para transformar
las realidades injustas, que trabaje al servicio
de las personas empobrecidas, no por ellas, sino junto
a ellas. Contamos con 6.800 personas comprometidas
desde la cercanía con los últimos
y por su promoción integral.
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Un voluntariado que no pierda
de vista un realismo utópico,
es decir, que valore la acción social como
un estilo de vida y viva la cultura de la solidaridad
como una cultura alternativa.
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Un voluntariado comprometido
y convencido que mire la realidad para poder sentir
el dolor de los que sufren y siempre dispuesto a acoger
con respeto.
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Un voluntariado integral,
que trabaje en equipo, desde una sensibilidad
social que promueva el cambio como parte
de la acción global de la comunidad cristiana.
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Un voluntariado con iniciativa,
que se adelante al sistema sin idealismos
ni pragmatismos y que actúe convencido
de que el Reino de Dios es posible.
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Un voluntariado con una dedicación
nacida de su amor cristiano, desde el ser,
el vivir y el hacer por los últimos de esta
sociedad, siendo ésta la verdadera razón
de sus metas, valores y tareas.
La importancia de la formación
Entendemos que la tarea no es fácil
y por ello, porque trabajamos con personas en situaciones
de dificultad, los voluntarios deben recibir una formación
adecuada para su trabajo. Contamos con una
Escuela de Formación
que, a través de distintos
itinerarios según la especialización,
prepara a los voluntarios para la acción.