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Aspirar a construir un futuro mejor para nuestros niños debería ser una prioridad para cualquier sociedad desarrollada. Pero en muchas ocasiones el futuro de los niños se encuentra truncado por la falta de expectativas.
Por ello, el acompañamiento a menores debe responder a una acción educativa integral que atienda a las diferentes dimensiones de la vida de los niños y niñas: crecimiento y maduración personal, expectativas académicas y laborales, relaciones interpersonales e integración social.
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