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Vivimos en un modelo social que nos ha acostumbrado a desechar lo que no es útil en términos de productividad. Confundimos la dignidad con la capacidad productiva. Esto afecta también a muchas personas que viven entre nosotros. Los mayores ya no "producen" pero son nuestra memoria histórica, la experiencia vital y la sabiduría acumulada. Creemos en la importancia de los vínculos, de los afectos, de las redes sociales y familiares..., imprescindibles para la persona, para prevenir, contener y mejorar situaciones de vulnerabilidad y exclusión. |