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3er Domingo de Adviento: Alegre esperanza

Tiempo de misericordia, de compartir, de ser hermanos, de darse con alegría y esperanza...

 

Cáritas Madrid. 17 de diciembre de 2017.- Al acercarnos a la escucha de la Palabra contemplamos el contexto interno de sus protagonistas. El Siervo ungido y enviado, la comunidad, el Precursor de Jesús son instrumentos de Dios. Todos ellos y nosotros,  desde la alegría y la fidelidad, preparamos el camino y nos preparamos nosotros para recibir al Señor.

 

Es un futuro que nos hace vivir el presente con determinadas claves. El compromiso con ese futuro nos cambia el presente. Todos convencidos de que Dios cumple sus promesas. Es necesario que la luz prometida la hagamos presente. Aquí radica nuestra alegría.

 

Caminamos hacia Navidad, la fiesta de la ternura de Dios. La fiesta en que Dios manifiesta su pasión, su entusiasmo por los hombres. La alegría y el gozo ya comienzan a manternernos inquietos. La esperanza parece reactivarse y el ánimo también, aun en medio de una crisis que muestra las vergüenzas del sistema económico y su poder de destrucción, su capacidad de dejar víctimas en el camino.

 

Las lecturas y el Evangelio de hoy (Is 61, 1-2a.10-11 y 1Tes 5, 16-24 y Jn 1, 6-8.19-28) nos invitan a estar atentos a la palabra que se nos anuncia una buena noticia, un bello proyecto que no coincide, desde luego, con los mensajes comerciales con que estos días nos aturden. Acojamos desde el silencio más profundo del corazón y así la Palabra nos provocará.


3era vela de la Corona de Adviento

Encendemos la tercera vela, que quiere ser luz en medio de la oscuridad. LLama que nos anuncia el gozo de quien en su espera ve ya la llegada de la Navidad. Aún son muchas las situaciones y las circunstancias que nos hablan de tristeza, de dolor. Recibimos luz con la alegría del día en que todo se ilumina.

 

¡Cómo no estar alegres si es el Señor el que se acerca!

 

¡Cómo no estar alegres si en nuestro mundo

vemos pequeños "fueguitos", "brotes verdes", "margaritas en el estercolero", pues el Reino bulle en nuestra historia.

 

¡Hay más luces, en medio de las tinieblas,

que iluminan nuestra sociedad!

 

¡Cómo no estar dispuestos a rechazar

un consumo innecesario que va esquilmando el planeta

y desvirtuando la Navidad al no dejar sitio al Señor!

 

El Señor está cerca, la humanidad le espera,

su pequeño pueblo, el resto, lo acogerá,

y mientras grita: "Ven, Señor, no tardes".

 

Para la reflexión y el diálogo

Hoy se nos invita a la alegría, pero: ¿hemos sentido en nuestro interior el sabernos perdonados, acompañados, salvados, gratuitamente queridos por Dios? ¿Nos falta esa experiencia personal y comunitaria?